Pasividad Empresarial: Refugio de Carencias Históricas
No obstante la frustración por la distancia entre las expectativas que creó la elección de Ricardo Lagos y las realizaciones de su primer año de gobierno, tanto éste como el Presidente subsisten como actores exclusivos de la conducción y liderazgo de la continuidad modernizadora. Esto, debido a que la actual pasividad empresarial, que se refugia en un discurso recurrente sobre las dificultades para reimpulsar las modernizaciones y el crecimiento, esconde una verdad: que “el empresariado se ha preñado de conservadurismo y lo oculta pidiéndole a otros que hagan los cambios”. Frente a la posibilidad de la que habló el propio Lagos de establecer una alianza estratégica con los empresarios, el analista se pregunta: “¿qué alianza estratégica se puede establecer con un socio ensimismado, alicaído, rutinario, cortoplacista y que a ratos se comporta como niño pedigüeño?”. Y luego lanza otra pregunta relevante: si a lo largo de la historia nacional el empresariado criollo alguna vez encabezó procesos modernizadores, o si cuando terminó siéndo protagonista lo hizo “presionado” y habiendo garantizado que la inversión inicial correría por cuenta del Estado así como óptimas condiciones para el éxito de esos procesos. El análisis no evade el desafío que enfrenta Lagos si no logra dar continuidad a la estrategia de desarrollo del país.






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