Y ahora, profesores contra Bachelet

Miles de profesores chilenos realizaron este miércoles una huelga nacional para rechazar la posible aprobación de un proyecto de ley de educación que se debate en el Congreso.

Los docentes unieron así fuerzas con los estudiantes secundarios y universitarios, quienes por el mismo motivo iniciaron una semana de movilizaciones y ocupaciones de establecimientos de enseñanza.

Durante las protestas hubo disturbios con la policía y seis personas fueron detenidas.

Sin referirse directamente a la paralización del sector educativo, la presidenta Michelle Bachelet hizo un llamado a que los intereses colectivos primen por sobre los individuales y a buscar el camino del entendimiento.

“El acuerdo y no las presiones nos permitirán avanzar hacia una mejor calidad de vida para todas y todos”, dijo la mandataria.

Es un proyecto que no da cuenta de los cambios que quiere la mayoría

Jaime Gajardo, Colegio de Profesores de Chile

La polémica Ley General de Educación (LGE) es promovida por la Concertación gobernante y partidos de derecha en reemplazo de una norma aprobada durante el régimen de Augusto Pinochet.

La LGE intenta garantizar la igualdad en la calidad de la instrucción, además de controlar el afán lucrativo y combatir la segmentación social de las instituciones.

Pero profesores y estudiantes se quejan de que la nueva ley no elimina totalmente la injerencia empresarial en la educación. Asimismo dicen que, por su vaguedad, la ley no asegura calidad y acceso a la enseñanza para todos.

“Es un proyecto que no da cuenta de los cambios que quiere la mayoría”, afirmó Jaime Gajardo, dirigente del Colegio de Profesores de Chile.

“El Estado debe ser garante del derecho de la educación y eso no está consagrado en la actual propuesta”.

Por su parte la ministra chilena de Educación, Mónica Jiménez, llamó a los sectores en protesta a dialogar para alcanzar un acuerdo. Sin embargo, los líderes estudiantiles, que son los mayores detractores de la LGE, han pedido su renuncia.

Foco de oposición

Según los analistas, cuando Michelle Bachelet asumió la presidencia de Chile en marzo de 2006, pocos imaginaban que la educación representaría un desafío y hasta un “dolor de cabeza” para la mandataria.

Es que nacía un gobierno de centro-izquierda, considerado progresista en su visión sobre la enseñanza.

No obstante, por distintas razones, maestros y alumnos terminaron por convertirse en el principal núcleo de oposición a Bachelet y sus frecuentes protestas han opacado la gestión de la mandataria.

En mayo de 2006, tan sólo dos meses después de haber tomado posesión, la presidenta debió enfrentar una de las mayores movilizaciones estudiantiles de las últimas décadas en Chile.

Más de medio millón de alumnos de la escuela secundaria se manifestaron en las principales ciudades del país para exigir transporte gratuito y la reforma de la ley de educación vigente.

Bachelet accedió a entregar un pase con descuento a los escolares que lo necesitaran, pero admitió que era “imposible” ofrecer un boleto gratuito a todos, por su alto costo.

Sin clases

En junio de 2006, los estudiantes de secundaria convocaron a un paro por considerar que no se atendieron sus demandas. No hubo clases durante tres semanas y, durante una manifestación, 160 jóvenes fueron detenidos al desencadenarse disturbios.

En un intento por frenar las protestas, Bachelet nombró un consejo asesor con el fin de delinear un plan de largo plazo para mejorar las escuelas y las universidades. Además pidió apoyo a la oposición para modificar la ley de educación.

Pero poco después, en septiembre de 2006, los maestros se unieron a los estudiantes en su descontento con el sistema de enseñanza chileno y Bachelet enfrentó el primer paro de docente de su gestión. Los huelguistas exigían mejoras salariales y rechazaban la “privatización” de la educación.

Pasada esta tormenta, la mandataria gozó de una relativa calma por un tiempo, pero no por mucho, porque en abril de este año el Senado chileno destituyó a la ministra de Educación, Yasna Provoste, por presuntas irregularidades dentro de esa cartera.

Por primera vez un ministro del gobierno era despedido desde el regreso de la democracia en 1990.

Y tan sólo la semana pasada unos 300 estudiantes fueron detenidos por la policía en varias manifestaciones contra el nuevo proyecto de ley de educación que se tramita en el Congreso.

El paro docente de este miércoles es considerado por los observadores como un ítem más en historial de conflictos educativos que han signado la gestión de Bachelet.

La mandataria chilena también enfrenta una huelga nacional de 48 horas convocada por los camioneros en protesta por los altos precios de los combustibles.

Por Max Seitz, BBC Mundo

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