Chile y el populismo

Los movimientos populistas latinoamericanos desde la segunda década del siglo XX hasta la década de 1970 han sido rotulados como “populistas clásicos”. Sin embargo hacia la década de 1990, con la crisis del modelo desarrollista nuevos liderazgos surgieron en América Latina.

En el presente artículo analizaremos la presencia del populismo en Chile, centrándonos en las corrientes populistas clásicas y neopopulistas.

2 Comentarios:

  1. Horacio Max Larraín dice:

    Felicitaciones Joaquín. Es un muy buen artículo. Esclarecedor de un concepto que a veces se utiliza indiscriminadamente para estigmatizar a cualquier gobierno.

  2. Rodrigo Henríquez Vásquez dice:

    La tesis del artículo se basa en un argumento muy utilizado por la politología latinoamericana pero que, extrañamente nunca -salvo por la excepción de Ernesto Laclau- ha sido explicado: la idea de que el pueblo es equivalente a discurso político (visible sobre todo en la prensa de época) y que por tanto se modifica en el tiempo sin modificar su escencia: lo que cambia es el discurso pero su supuesta configuración original es la misma. Ahora bien ¿cuál es esa escencia? ¿un pueblo construído desde el discurso político desde arriba? No, no es lo mismo el “pueblo” de los años ’30 al de los años ’60 o a lo que se denomina “neopopulismo” de los años ’90 del pasado siglo pues su configuración es distinta y responde a fenómenos muy puntuales -a veces- o a cuestiones sin continuidad histórica -otras tantas- y, en otras ocasiones, a continuidades menos evidentes que la simple actualización semántica de lo que se considera pueblo. La articulación política del pueblo ocurre desde fenómenos bastante más complejos y que aún están por estudiarse. Creo que es un error conceptual e historiográfico del autor considerar al populismo como un concepto totalizador sin antes explicar como se articula el pueblo desde los hechos y no tanto desde los discursos. El artículo es de recomendable lectura y estimulante para iniciar un debate sobre este tema aunque no vaya más allá de ciertos tópicos usados por la politología y la historiografía chilena y latinoamericana.
    Saludos.
    Rodrigo Henríquez, UAB

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