Política Cambiaria y Desarrollo Productivo
El tipo de cambio es una variable macroeconómica esencial para la sostenibilidad de los equilibrios macroeconómicos y para la asignación de recursos. Más aún, si se toma en serio el planteamiento de que nuestro país tiene una estrategia de desarrollo liderada por las exportaciones, el nivel del tipo de cambio representa la principal variable para el desempeño exportador. El desempeño involucra la evolución del nivel de las exportaciones y, muy relevante para el desarrollo, su composición y sus nexos con el resto de la economía nacional.
El enfoque más de moda, es una tasa totalmente flexible. Los seguidores de este enfoque asumen que el mercado determinará, benignamente, un tipo de cambio real (TCR) de “equilibrio” sostenible, que los productores e inversionistas tomen en consideración para sus decisiones de creación de nueva capacidad productiva.
Los seguidores de ese enfoque, generalmente, suponen que ello implica niveles y una evolución que involucran “un precio correcto” para la asignación de recursos entre transables y no transables y para atraer recursos adicionales de capital físico y humano hacia las exportaciones.
El grave problema que genera el régimen vigente es que el tipo de cambio resulta ser extremadamente sensible a los cambios transitorios en la oferta de fondos externos, sean capitales o precio de las exportaciones principales, con la consiguiente ineficiencia para la asignación de recursos y perjuicio para los productores. Paradoja: se desea premiarlos y se les castiga.
Veamos una síntesis de la historia cambiaria reciente: $745 por dólar en febrero del 2003, $440 en marzo de 2008, $652 en diciembre de 2008, $490 diciembre de 2009. ¿Con cuál precio los emprendedores deben tomar sus decisiones de inversión, y de agregación de valor? Desconocer esta realidad implica no considerar cómo opera una economía de mercado; es irse por una teoría utópica, sin los pies en la tierra.
Hay dos disculpas, con distinta validez, que se escuchan con frecuencia. Una es que lo relevante es la canasta de monedas, no el precio del dólar. Correcto, pues el dólar es lo relevante para las ventas compras, por ejemplo con los Estados Unidos, en tanto que el precio del euro es el relevante para las operaciones con el área del euro.
Por ello, corresponde considerar un canasto ponderado de monedas que calcula el Banco Central. El canasto indica algo parecido al precio del dólar, con una fuerte volatilidad y apreciación actual, como lo muestra el nivel real de los diversos canastos de monedas que calcula el Banco Central. En términos simples, ello se constata al comprobar que en diciembre de 2008 un Euro valía $872 y doce meses después, ahora, vale $720. Qué burdo es ante esto sostener que “no es un problema, pues es más bien un peso fuerte”; a lo que conduce es a exportaciones débiles y a una economía débil.
La otra excusa, es que las fluctuaciones, tan intensas, se resuelven con operaciones de derivados, compra/venta de futuros. Estos, cuando el exportador puede acceder a ellos, son muy eficaces para asegurarse a corto plazo con operaciones de la producción actual, hoy. Si el mismo productor opera unos meses después, se encontrará con otro precio a futuro. La realidad es que los precios de futuros son bastante similares al precio contado (spot), y tan fluctuantes uno como el otro. No son muy útiles para evitar los efectos de la volatilidad contra el desarrollo productivo: esto es, la inversión para aumentar la capacidad productiva. El debilitamiento del crecimiento de las exportaciones, en especial el de los productos no tradicionales está estrechamente asociado al inadecuado comportamiento de la política cambiaria con el régimen de tipo de cambio libre.
Los regímenes intermedios, de flexibilidad administrada del tipo de cambio - tales como la flotación sucia- representan un intento pragmático serio para reconciliar la evolución del tipo de cambio real con la estrategia de desarrollo liderada por las exportaciones. Por supuesto, sin repetir errores de manejo.
La recesión ha tocado fondo, pero es evidente que no ha terminado. Sí se ha iniciado la recuperación gracias al buen manejo por el gobierno, la que aun requiere mayor liquidez para el desarrollo productivo. En la situación actual, decididamente, el Banco Central debe comprar dólares. Con ello corrige el atraso cambiario y aumenta el financiamiento para la inversión y el empleo.
Ricardo Ffrench-Davis: Autor de Chile entre el neoliberalismo y el crecimiento con equidad: políticas y reformas económicas desde 1973, JCSáezEditor, Santiago, 2008.
En América Economía







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