En busca del centro perdido

Se ha ido imponiendo con fuerza el debate acerca del centro político chileno. Se sostiene que Sebastián Piñera, en cuanto candidato, logró penetrar en él, arrebatando importantes segmentos electorales centristas a la Concertación, especialmente a la Democracia Cristiana. Tras el Mensaje presidencial del 21 de mayo la impresión se redobló. Lejanos parecen los tiempos de la coalición autoritario-liberal que sirvió de viga maestra al gobierno del General Pinochet. La inquietud cunde entre las filas de la Concertación. Es prematuro saber cuál será el verdadero sello del gobierno del Presidente Piñera, pero sí podemos lanzar algunas ideas a propósito del debate acerca del centro.

Partamos por la evidencia empírica del aserto. ¿Es cierto que Sebastián Piñera logró presentarse como candidato de centro, mientras que el candidato de la Concertación se fue moviendo a la izquierda? La respuesta es no, si tomamos como base la encuesta CEP de octubre del 2009. En una escala donde 1 es extrema izquierda y 10 es extrema derecha, los encuestados calificaron con un 4,3 a Eduardo Frei Ruiz Tagle y al actual Presidente de Chile con un altísimo 8,3. ¿Sebastián Piñera de centro? Los chilenos no lo creyeron así.

Extrañado se nos preguntará por qué lado creció entonces el candidato de Derecha. La respuesta es: por ninguno. Pues obtuvo casi el mismo apoyo que Joaquín Lavín en 1999. Lo que ocurrió fue que más de tres cientos mil chilenos que votaron por Ricardo Lagos, no lo hicieron por el candidato del 2010. ¿Fue porque Lagos era percibido como más centrista que Frei? Por cierto que no. Más bien tiendo a pensar que fueron votantes de Marco Enríquez Ominami, que tras la demoledora campaña de este contra la Concertación y sus gobiernos, basado en sus evidentes desgastes, simplemente no fueron a votar en segunda vuelta. Estos chilenos que se quedaron en la casa ¿volverán a votar por una Concertación, ahora de centro? Por cierto, el Partido Socialista no lo cree así. El punto es relevante, pues un discurso centrado sólo o principalmente en el centro puede provocar una crisis al interior del conglomerado opositor. Del mismo que un socialismo deseoso de representar a quienes giraron a Arrate y Enríquez-Ominami tensionará a la Democracia Cristiana.

Pero más importante aún, ¿qué importancia le atribuyen los chilenos a ser de centro, derecha o izquierda al momento de ir a votar? Bastante entre los que se identifican con esas categorías. Pero no olvidemos que si el 2009 un 14,7% se declaraba de centro, un 35,6% no se identificaba con esa escala. ¿Por qué? Por muchas razones, una de las cuales es que los chilenos perciben bien que la política chilena se ha, saludablemente, despolarizado, huyendo de sus extremos del pasado. Votar por Sebastián Piñera no es apostar al autoritarismo político; como tampoco apoyar a Ricardo Lagos sea validar una vía castrista al desarrollo. Las posiciones de centro son relevantes cuando los sistemas políticos se encuentran polarizados y el ciudadano más templado y prudente busca puntos de acuerdo y moderación. Pero cuando ello no se da, los partidos que se ubican en el centro deben levantar buenos líderes y mejores plataformas programáticas para ganar los electorados de opinión.
Más aún ¿qué quiere decir ser de centro tras el Mensaje del 21 de mayo? El Presidente no propuso privatizar Codelco o Enap. Tampoco llamó a acabar con las indemnizaciones por años de servicio para flexibilizar el mercado laboral. No propuso rebajas tributarias, depreciaciones aceleradas al gran capital ni desregulaciones a destajo. Sí propuso duplicar la subvención escolar, ampliar la negociación colectiva y revisar los “multirut” por empresa. Para financiar su programa propuso aumentar los impuestos a las grandes empresas y a la gran minería privada del cobre. Muchos de los que reclaman hoy un giro centrista de la Concertación se opusieron a presentar estas propuestas en octubre del 2009, por considerarlas … izquierdistas.

En consecuencia, calma y tiza. Buscar el centro y también las izquierdas perdidas, pero sobre todo recuperar para la democracia ese altísimo porcentaje de chilenos que no se definen ideológicamente. Por sobre todas las cosas, reflexionar y proponer las plataformas que una nueva ciudadanía reclama. Apelar a categorías aún por llenar sólo aumentará la confusión.

 

 

Por Sergio Micco Aguayo, Presidente del Centro de Estudios del Desarrollo (CED), Doctor en Filosofía Política

Fuente: La Tercera

2 Comentarios:

  1. JORGE CONSALES dice:

    bien sergio, excelente cometario y me parece más pertinente aún cuando con majadería se dice que la DC hoy debe ser el centro de la centro izquierda, una materia que creo no trascendente, ya que lo que importa es que nuestros planteamientos y propuestas, pero sobre todo nuestra conducta poíitica, vuelvan a reencantar a esos ciudadanos que dejaron de creer en nosotros, que volvamos a ser un partido mas allá de la izquierda y la derecha, un partido de VANGUARDIA.

  2. José Osvaldo dice:

    Como siempre, un buen aporte a la reflexión y a la discusión, y muy especialmente mirando a la elección del domingo 29. Sin embargo, subrayo un aspecto; efectivamente lo que más interesa a la ciudadanía son las posiciones políticas basadas en posturas valóricas, éticas, emanadas principalmente de la doctrina social de la iglesia, del derecho natural y del humanismo cristiano, y no sustentadas en cálculos electoralistas o temores a no parecer “progresistas”. Sostengo que, por la vía del ejemplo; si ratificamos que estamos por la vida y no por la muerte (encarnada en la tortura de Pinochet, pero también por los abortos derivados de los derechos sexuales y reproductivos llevados al límite), la DC reencantará a quienes nos votaron por defender esas posiciones, a pesar de integrar una coalición de centro izquierda

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