Archivos de ‘Cartas al Director’

“Retornar”

Miércoles, 8 julio, 2009 |

Carta abierta al intelectual cubano, Elíades Acosta Matos. Ex director de la Biblioteca Nacional de Cuba. Sobre su escrito titulado “Volver” publicado en el semanarios digital, “PROGRESO SEMANAL” – www.progresosemanal.com-19 de junio del 2009

Señor: Elíades Acosta.

He leído con atención y con el sentimiento natural del dolor, su escrito “‘Volver”. Dibuja una parte de la problemática migratoria cubana y la división de la familia.

Deseo referirme a otras artistas sobre este tema que no fue abordado en su magnífico escrito.

Lo invito cordial y respetuosamente a Ud., y por extensión a todos los intelectuales cubanos comprometidos con las causas justas, que se pronuncien públicamente sobre un cambio en la política migratoria de Cuba y básicamente la llamada SALIDA DEFINITIVA, que constituye un DESTIERRO para todos los cubanos.

En mi caso, (no soy el único cubano en esa situación) se me prohíbe tener ese abrazo que Ud. relata en su escrito, con mi anciana madre de ochenta años de edad y retornar a vivir con mi familia en Cuba.

Hagamos una cadena humana y cívica de reclamo a la concordia y la unidad con respeto a la diversidad de la nación cubana que es una sola e indivisible.

Ante la miopía y la confrontación política, sencillamente alcemos nuestras voces en un canto de amor por el reencuentro nacional.

Creo de corazón que todos los cubanos lo merecemos, por historia y derecho.

Reciba Ud. mis respetos a su persona, en toda la extensión de la palabra.

Atentamente

Adrián Leiva Pérez.
Ciudadano cubano.

Que noticias ingratas nos sorprenden una tarde

Lunes, 16 febrero, 2009 |

Noticias de muerte…” Una canción de la nueva trova que escuchamos en tiempos negros… Igual ahora, cualquiera sea la razón (o la sin razón); que pena, que sorpresa, que pérdida. !!! Nos dolemos todos. Ustedes y Avance más que nadie. Un abrazo emocionado a todos

Ricardo García

Antonio Cortés Terzi

Lunes, 16 febrero, 2009 |

Estimados Con profunda sorpresa y pesar he leído el día de hoy en la portada del sitio web, la noticia del fallecimiento de Antonio Cortes Terzi, editor político de este destacado centro de estudios. Paradojal y chocante noticia además, pues mi primer impulso había sido, habiendo vuelto de vacaciones, justamente ingresar al sitio a buscar alguna columna o informe escrito por Cortes Terzi, quien con su agudeza de análisis contribuía a nuestra comprensión de nuestra muchas veces incomprensible realidad política y sociológica. Felicito a Asuntos Públicos por haber contribuido a difundir las reflexiones de este importante profesional, y les hago llegar mis sentidas condolencias por su irreparable y lamentable pérdida. Carlos Encalada V. Ingeniero Civil – Universidad de Chile

Carlos Encalada V.

Condena

Lunes, 5 enero, 2009 |

La Federación de Estudiantes de la Universidad Diego Portales condena enérgicamente los ataques perpetrados en la Franja de Gaza, que han causado gran número de víctimas, incluyendo civiles, mujeres y niños. Expresamos nuestra más profunda preocupación por la escalada de violencia que se vive en la región.

Asimismo formulamos un llamado al cese inmediato de todas las hostilidades y provocaciones, y lamenta profundamente el uso de la fuerza por parte de los actores involucrados, condenando especialmente el desproporcionado uso ésta que ha hecho el Estado de Israel en los territorios palestinos, tanto en los bombardeos aéreos como en la actual incursión terrestre.

Solidarizando como estudiantes con las miles de personas que sufren, la Federación de Estudiantes reitera su más absoluta convicción de que la solución militar no conducirá a la paz a la que tienen derecho tanto Israelíes como Palestinos, y al respecto hacemos un urgente llamado a la Comunidad Internacional para alcanzar por vías pacíficas y democráticas, no sólo la solución para este conflicto, sino la respuesta que termine con el doloroso proceso que por décadas afecta la región.

Daniela Echeverría
Presidenta Federacion de Estudiantes
Universidad Diego Portales

Temas ineludibles en la discusión para modernizar el Estado

Lunes, 24 noviembre, 2008 |

A propósito del informe 670 de Adela Cerón, insisto: el motor de la modernización del Estado debe ser estudiado a fondo por equipos políticos multidisciplinarios y por equipos ciudadanos. El país necesita el fruto luminoso de un diálogo social surgido con este propósito y que se convierta en semillero de responsabilidad y presencia social activa.

Previamente definimos como reingeniería la modernización, puesto que es un trabajo meticuloso de ingenio, que utilizando la cultura de las ciencias, la técnica, las artes y el intelecto, debe encajar el sistema como un todo que funcione y a prueba de los ataques de las elites políticas, de los ciudadanos, del mercado y de las acciones externas:

La Reforma al Estado, descentralización incluida, debe convertirla en fruto inclusivo de una incipiente y responsable democracia directa. Será una labor de largo aliento, aprobada por el Parlamento con un itinerario que no puede marginar a lo menos 5 variables.

• Ajustabilidad de lo que llamaremos Reforma Administrativa Descentralizadora, que incluirá las competencias administrativas, el tamaño de los gobiernos locales, los servicios a proporcionar y el marco legal que sustente el sistema.
• Sistemas y mecanismos de rendición de cuentas entre los cuales se encuentran el derecho a voz que proporcionan las elecciones sin sistema binominal, el intercambio de Información entre entidades públicas y privadas como producto de la introducción de un sistema institucionalizado de “diálogo social” y la confiabilidad en los siempre necesarios cambios impulsados por la comunidad.
• Sistema de auditoría de la responsabilidad, para evitar la ambigüedad en las respuestas directrices o simplemente funcionarias, como es el caso de las típicas respuestas burocráticas de que los auditables son otros. Ello incluye la efectiva fiscalización de las transferencias con valor económico o social. El seguimiento del comportamiento de los fondos públicos es esencial y seguirá siendo un hecho esencial de la transparencia.
• Relevante autonomía fiscal territorial de los gobiernos locales, que debe ser necesariamente relevante; pero por principio no debe existir libertad para los efectos de establecer tributos regionales o adquirir compromisos crediticios fuera de los márgenes expresamente autorizados por la ley.
• Aptitud del sistema de gobiernos locales para reingenierizarse, contando con los incentivos legales que permitan dinamizar su acción de modo tal que exista en cada gobierno local la implementación de un centro de información y análisis que genere instancias de participación y auditoría social, en diálogos sociales con todo tipo de actores, sin discriminar, sólo con criterios de mejorar el gobierno y fortalecer la democracia. La mencionada auditoría social es uno de sus objetivos centrales para evitar la corrupción, como también lograr planificación estratégica, gestión de recursos humanos y materiales, coordinaciones interinstitucionales, toma de decisiones y formulación de un plan de acción que integre esos objetivos y los de la comunidad.

En lo político será tarea esencial de los PP iniciar acciones para consagrar derechos e ideales de justicia que provoquen en las distintas corrientes de pensamiento la confluencia de intereses favorables para una verdadera democracia, como impedir que no se conviertan sólo en meros críticos del egocentrismo que plantea el neoliberalismo, en circunstancias que es más justo luchar contra los atropellos que sufren los afectados por la miseria y la pobreza.

Ese positivismo debe reinar tanto en los PP como en políticos tradicionales y militantes adjuntos a sus cúpulas, pues el hecho de enfrentar la descentralización les produce el temor de perder el poder. El poder es una cuestión por la cual se sienten felizmente interpretados y su pérdida es un vacío existencial. En política el asunto del poder es válido y legítimo, no así su uso despótico o inmoral.

Esos militantes, al menos respecto a la descentralización están equivocados. Ella traerá una visión distinta de poder y serán mejor interpretados al luchar por cuestiones que sentirán como propias, y no por el simple descueramiento de terceros o del gobierno central.

Hoy por hoy, la descentralización es una demanda ciudadana que exige considerar el Estado en sus partes y transferir poder de esas partes a los ciudadanos de las localidades territoriales. No significa que desaparezca el gran Estado como lo conocemos, ni que haya menos Estado. Por supuesto que el Estado central (coordinador) que se establezca, debe incluir las competencias que los respectivos territorios no están en condiciones de utilizar con efecto “país” o con sentido unitario. Así habrá más y mejor Estado.

Siempre deberá existir una autoridad central coordinada con el poder de lo ejecutivo, la eficacia legislativa, la autoridad de lo judicial y con apoyo del poder moral ciudadano.

Siguiendo a Maturana, nuestro laico filósofo humanista, cada parte del Estado ciudadano debe comprender y amar a la otra como su legítima otra y todas, al entero. Es la misma tesis del humanista cristiano, ama al prójimo como a ti mismo. Tanto en teoría como práctica, el Estado podría desaparecer; pero eso es historia pasada. En lo contemporáneo es impracticable y antidemocrático. Y hoy no genera discusión, salvo el tamaño. Nadie quiere el anarquismo.

La descentralización estatal tiene como efecto que el Estado adquiere la convicción y conciencia democrática social que le imprimen los ciudadanos. Es la perfecta conjunción de Estado, Sociedad y Nación, que deben unirse a un mercado con un rostro mas humano.

Esta reforma podría ser la acción política más importante del Siglo XXI y la más gigantesca reforma social. Una verdadera revolución democrática, sin derramar una gota de sangre, impulsada por un país que se mueve hoy consistentemente en el reformismo; pero cuyo tronco no olvida las raíces revolucionarias que desde la Colonia encabezaron a Chile en el concierto de naciones libres. Sería una nueva revolución de las rosas.

Serviría para desprenderse de los últimos vestigios de cualquier servilismo a cualquier imperio y también del servilismo a la opresión del mercantilismo extremo.

Aceptaremos un mercado que funcione en una economía social y al ritmo que le imponga la democracia real. Eso no significa ser anti mercado. Lo justo será justo, siempre.

Alejandro García

Obama y la posibilidad de mejores tiempos

Lunes, 10 noviembre, 2008 |

La victoria electoral de Barack Obama representa la redención del pueblo estadounidense frente a un mundo que lo miraba inclinarse a un lado político hegemónico e imperial, que crea resentimiento e inseguridad; y también muestra la evolución social de la sociedad americana. En su discurso de victoria en Grand Park, él envió un mensaje claro a los pueblos del mundo: “A todos aquellos que esta noche miran desde mas allá de nuestras fronteras (…) Nuestras respectivas historias son únicas, pero nuestro destino es compartido, y un nuevo amanecer de liderazgo americano está en camino”. Muchos esperaban esa promesa en Europa, Asia, Latinoamérica y, especialmente, en el Medio Oriente y África. Siempre habrá tiranía y amenazas a la seguridad de las naciones, pero una democracia no debería infligir sufrimiento ni prometer guerras que durarán décadas. George W. Bush y los fanáticos neoconservadores de su gobierno, como el vicepresidente Dick Cheney, o el ex Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, prometían eso. De hecho, bajo la nueva política de defensa, EE.UU. utilizaría organizaciones multilaterales sólo cuando fuera conveniente para realizar los objetivos propuestos, lo que subestima la importancia de Naciones Unidas y daña el desarrollo y aciertos de la “costumbre internacional” como herramienta normativa para calificar el comportamiento de las naciones. Las promesas de John McCain iban en el mismo camino. Él, a pesar de ser un hombre de liderazgo y coraje, pertenece a otra era; a una donde los embates geopolíticos de la Alemania Nazi y luego de la Unión Soviética amenazaban al mundo; a los tiempos en que Estados Unidos perdió su guía moral por ganarle a un sistema que pretendía dar felicidad, pero que terminó oprimiendo a su gente tras una cortina de hierro. El conflicto entre la libertad y la opresión fue ganado por la libertad en 1991, pero a un costo moral y político muy grande. Como en toda guerra, la moralidad se perdió y los líderes que llevaron a Estados Unidos a Irak en 2003 pertenecen a aquella generación que en su afán por ganar la Guerra Fría, terminó comprometiendo su dignidad y su espíritu. Por eso alegra que Obama haya recordado al mundo que Estados Unidos bajo su liderazgo será un amigo y no un opresor. Alegra también que en su campaña siempre haya hablado de la importancia que tiene en su agenda el mejoramiento de las relaciones bilaterales y la reestructuración de los principios políticos que comandan su comportamiento en organizaciones multilaterales. La paz y la seguridad de Estados Unidos deberán ganarse mediante el diálogo y la diplomacia y no de causas que en verdad son un esfuerzo por dominar mercados y que, en ese afán, terminan por torturar y extinguir la felicidad y seguridad de otros pueblos como el iraquí. La promesa de Obama en Grand Park significa para muchos la redención del pueblo americano frente a quienes sufren por sus guerras y su afán por ganarle al terrorismo; una causa tan vaga y desenfocada que sólo aumenta la inseguridad en el mundo. Para ser justo hacia todo el pueblo americano debe decirse que este objetivo es sólo de unos pocos, pero poderosos, neoconservadores que han transado la moral por obtener riquezas y que desde 1998 han venido trabajando para invadir Irak e implementar una política de defensa hegemónica y agresiva. En cuanto a Irak, alegra que McCain no fuera electo, ya que prometió algo tan grave como decir que EE.UU. bajo su presidencia se quedaría allí por el tiempo que fuera necesario para ganar la guerra contra los insurgentes y que si esto significa permanecer cien años, entonces será un centenario. McCain, que pertenece a otra era, no logra ni logrará entender cuáles son los verdaderos factores que originan el terrorismo en Irak y el mundo. El triunfo de Obama también es un tributo a todos los afroamericanos que, sin ser activistas, pelean por el derecho a la educación, a vivir sin racismo y a sentirse libres de prejuicio en su propio país. Aunque los ataques a esa comunidad continuarán, de mano de radicales e ignorantes, esta victoria representa la culminación de un esfuerzo de casi 400 años, es decir, desde que los colonos ingleses se instalaron en Virginia. El triunfo electoral sólo fue posible debido al trabajo sucesivo de héroes como William Du Bois, Martin Luther King Jr., Rosa Parks, Jesse Jackson, o el afroamericano común que, como sus antepasados, debe enfrentar la agresión de un sector retrógrado. Como indicó Obama en su discurso, muchos de los mayores que celebraron vivieron los horrores de una segregación racial respaldada y protegida por la ley en estados sureños como Alabama, Georgia, Mississippi, o Arkansas y vieron como en 1962 el futuro gobernador de Alabama, George Wallace, declaraba en reacción a las leyes federales de integración: “En el nombre de la gente más importante que ha pisado esta tierra, marco la línea en el polvo, arrojo los guantes ante los pies de la tiranía y digo: segregación ahora, segregación mañana, segregación para siempre.” Obama recalcó el caso de Ann Nixon Cooper, quien votó a sus 106 años: “Ella estuvo ahí para ver los buses en Montgomery, las mangueras en Birmingham, el puente en Selma, y a un pastor de Atlanta que le dijo al pueblo ‘venceremos’, sí, podemos”. Recalcó la grandeza americana para dar justicia y pelear para que el cambio viniera, aunque un día el gobierno federal tuvo que mandar al ejército a proteger a niños afroamericanos que iban a su primer día de clases, como ocurrió en Little Rock, Arkansas. Con el triunfo de Obama el racismo y el terror perdieron la batalla frente a la tenacidad de generaciones de afroamericanos que luchan por ser mejores. Es también el triunfo moral de todos los blancos que pelean por integrar a las minorías y probarle al mundo que el racismo en EE.UU. está en retirada. Muchos en Grand Park eran blancos que también lloraron. Muchos americanos de descendencia europea no tuvieron vacilación para votar por un presidente afroamericano. Aunque EE.UU. tiene imagen de racista, esta elección prueba la evolución social de su sociedad, que aunque lenta, se afianza cada vez más.

Felipe Cordero

Deberes del Estado y la Sociedad

Viernes, 3 octubre, 2008 |

Es deber del Estado y la Sociedad es asegurar que las necesidades ciudadanas sean satisfechas. Para ello se debe “forzar” al Estado a “DESCENTRALIZAR”, otorgando la debida autonomía a futuros Centros Ciudadanos. Así se acaba la discusión acerca de la pasividad y la dependencia esclavista de instituciones impopulares. La nueva institucionalidad regional o comunal, sistema de auditoria social incluido, representarán el interés ciudadano por los asuntos estatales y societarios, asumibles con plena conciencia de los deberes, responsabilidades y sanciones cuando la corrupción y los errores irrumpen. Asumir la responsabilidad significa garantizar la “capacidad” de un correcto uso de los derechos. Por lo mismo, los programas de capacitación son necesarios e imprescindibles.

La reingeniería debe reformar en 100 % al Estado y este a la Sociedad. Su efecto estará dirigido a dispersar el poder, tanto de las elites como del excesivo poder estatal. No olvidemos que en el siglo XXI, es la sociedad la que manda y por lo mismo debe incluirse el equilibrio entre los intereses Sociales con los del Estado. Es decir Agencias para una Superintendencia que controla Asambleas Ciudadanas, Tribunales de Responsabilidad y Tribunales de Apelación Ciudadanos. La descentralización del Estado (vgr. Cargos electivos. Presupuestos. Fondos) respaldará la responsabilidad por nuevas cuotas de poder, tolerancia cívica, igualdad de derechos, participación en programas sociales, medios lícitos y hábiles de auditoría ciudadana, a objeto que sean también las “familias ciudadanas” quienes se sientan representadas en el control de la eficacia de las instituciones y políticas públicas.

Será básico que existan copulativamente, control equilibrado, instrumentos institucionales y procedimentales, en las organizaciones de este tipo. Alejemos así el peligro de la corruptela, la opresión de caciques territoriales y los intereses personalistas. La función pública general del Estado debe mejorar e incorporar sus cuotas virtuosas, velando por la sanidad, el medio ambiente, las buenas costumbres en todos los aspectos, incluso económicos, la ética o moral ciudadana y el noble ejercicio del deporte, la recreación y la cultura.

El Estado necesita de sus ciudadanos, sin recurrir a la opresión, sino a la participación. La coerción no valora la virtud pública ni el buen uso de sus talentos. Deben considerarse como talentos, la capacidad de votar en elecciones libres y representativas (sin binominal), la de aceptar la institucionalidad, la incorporación a las labores de seguridad como también la defensa del territorio y de la comunidad, la educación básica, media y superior, priorizando con equilibrios la técnica, para impedir el excesivo elitismo. Todo ello debe ser el objetivo central de la mente ciudadana objetiva. Como son los temas de apertura de la mente de los ciudadanos, sus capacidades de entendimiento, validación como comprobación, defensa legítima de intereses, separación de intereses personales respecto de intereses grupales o comunitarios, lealtad con la educación y la mantención de costumbres locales, con pleno respeto de las minorías y las etnias.

Los republicanos cívicos tendrán plena capacidad para integrarse en sus formas de coexistencia mas elevadas. Ello haría de la política una sana actividad que vuelva a tener un nicho digno y aceptado por la sociedad, esto es, las familias, el vecindario, los oficios, las profesiones, las actividades de todo tipo. Los republicanos tienen la virtud altruista de entender la política como el cultivo de vínculos personales, sin entrar a la desprotección de la vida privada o convertir la felicidad y la libertad de los entornos familiares en trópicos virulentos o violentos. El experto en justicia social Michael Walzer dice que la civilidad y no otro elemento, hacen posible la política democrática y ella se aprende “sólo y únicamente” en las redes asociativas de esa sociedad civil. Esos grupos son voluntarios y no permiten la falta de capacidad para vivir responsablemente. En esos grupos es posible formar carácter, competencias y capacidad ciudadana. Si no es así, esos grupos se disgregan y terminan, pues no lograron ni compromisos mutuos ni autocontrol.

Según Will Kymlicka y Wayne Norman (U. Ottawa) nuestra moderna democracia contractual ha mostrado estabilidad gracias a ciudadanos responsables, tengan ellos condición legal o actividad sin pertenencia. (Activos o Pasivos) Esta virtud nace por su:

(a) Vinculación Especial (científicos, especialistas, sociólogos, políticos), (b) Pertenencia Comunitaria (sindicatos, juntas de vecinos, centros comunitarios, clubes) (c) Identidad Nacional, Regional, Etnica o Religiosa, (d) Dependencia de los Programas de Bienestar (En Chile, masivos desde 1991), (e) Participación Política versus Apatía Electoral, (f) Tolerancia en trabajos grupales con diversidad de individuos, incluso conflictivos, (g) Capacidad para autolimitarse y Propósito de convivir ética y solidariamente, (h) Capacidad para sostener a las autoridades elegidas, (i) Responsabilidad frente a las peticiones y desafíos economicistas, (j) Decisión razonada en temas de Salud, Medio ambiente, Vivienda Social y del Estado.

Los apáticos no pueden ser despojados de su condición ciudadana; pero la Sociedad y el Estado tienen perfecto derecho a exigir requisitos mínimos ligados a la calidad de “buenos y responsables ciudadanos”. Esta sociedad debe ser necesariamente democrática, sin discriminar y con plena en participación (sin binominal) En lo posible, con plena autosuficiencia económica.

Jamás la desregulación de los mercados, la pérdida de derechos para la sindicalización, la rebaja tributaria como método para mejorar la tasa de interés de los inversionistas, las eliminaciones de planes de asistencia y el recorte de los seguros de desempleo, ha cumplido el objetivo derechista de propiciar la libre iniciativa, la confianza de los ciudadanos y la autosuficiencia económica. El neoliberalismo en el ámbito mundial ha causado malestar, voracidad e irresponsabilidad económica empresarial. La derecha en el mundo ha “desciudadanizado” y “desclasado”. Ha producido daño en vez de bienestar. Según el austrohúngaro vienés Karl Polanyi, la actividad estatal de cualquier naturaleza, es el único contrapeso a la ideología liberal mercantil que ha producido grandes desastres económicos y sociales en el mundo. Este sociólogo y economista ha probado que los Estados son mucho más efectivos para consolidar la ética procedimental del comercio que los propios empresarios en su gestión. Sostiene que la institucionalidad reguladora ha preservado la vida en las sociedades mercantiles y ayudó eficazmente a solucionar sus periódicas y capitalistas crisis, (dinero = mercancía). Prueba de ello es la seria influencia del intervencionismo estatal, las teorías sobre recesiones, depresiones y auges, como la introducción de la macroeconomía Todo debido al genio económico y político de JM. Keynes. USA le debe la superación de la crisis económica en la Gran Depresión a FD. Roosevelt quien usó para ello el Estado y el keynesianismo.

Alejandro García

Las Farc y Chile

Sábado, 13 septiembre, 2008 |

Los chilenos debemos agradecer al presidente Uribe de Colombia el habernos alertado de los vínculos que parecen existir entre las Farc y personajes chilenos que forman parte del núcleo del gobierno de la Presidenta Bachelet.

Roberto Yáñez

Viejos dilemas económico- sociales de un ya viejo modelo

Sábado, 13 septiembre, 2008 |

Curioso es que viejos análisis sean hoy dignos de repetirse. Me refiero a una respuesta a un lector (AP 2005). Existen algunos que no aceptan la posibilidad de transformar lo neoliberal desde dentro, para convertirlo en un nuevo sistema en que los modos de producción no sean, necesariamente, ni los modos socialistas o capitalistas; pero donde los subsistemas de producción surjan impregnados de democracia real en una economía social. Eso significa que los criterios básicos para definir la economía incluyen una participación ciudadana organizada, criteriosa y responsable en las decisiones macro y micro trascendentales del sistema, como en los principios y políticas que deciden la determinación del valor de las cosas, los servicios y el trabajo. Es difícil enfrentar este cambio; pero no es imposible.

El negativismo planteado por el lector en AP 2005 es, en el fondo, el mismo del economista W. Molano y del Presidente del TC, pues las declaraciones de esa autoridad preparan un camino constitucional lleno de “espinas”. Distinto es el caso de la diputada RN Karla Rubilar en La Segunda (11/9/08). Sus declaraciones son positivas, de corazón y con grandeza.

Creo en una mayoría cuando digo que la posición negativista en este caso es intransigente. Esas contradicciones vitales juegan con el concepto de libertad y con la consistencia de la democracia representativa. Conduce a reconocer a priori una dictadura hegemónica del liberalismo económico, desde posiciones ortodoxas y manchesterianas, hasta las neoliberales de nuevo cuño. Pretender que en democracia sólo puede regir el capitalismo, y que las otras posiciones no sirven para nada, es la negación de lo político y de la política.

Si existiera sólo el liberalismo económico, difícil sería encontrar equidad entre los “valores dinámicos de mercado” con los “parámetros de la necesaria justicia social”. Y conste que esta discusión de principios no tiene nada que ver con las formas de propiedad. Se trata de “economía de equivalencias entre el capital y el trabajo”.

Calificar de absoluta la imposibilidad de introducir progresismo o solidaridad en el modelo capitalista, es una afirmación temeraria que se opone por determinismo ideológico, por factores emocionales, movimientos o PP, con sustento de alguna de las verdades voluntaristas de los años 60 y 70. La verdad del 2008 permite creer en un mundo mejor, cambiando desde dentro al neoliberalismo. Es una lucha terrenal y espiritual.

Concordar con la afirmación negativa es ir contra la opinión de Salvador Allende y de muchísima gente que creyó en él y sus postulados. Equivaldría hoy a la aceptación de:

1. “Dictadura de la clase trabajadora” para convertir a los capitalistas en trabajadores.
2. “Exacerbación de la lucha de clases” para crear conciencia política y movilizar a los trabajadores en pos del modelo único de dictadura obrera.
3. “Creación del Estado proletario”, que administre los bienes y recursos de país, junto a los trabajadores.
4. “Institucionalización de la sociedad proletaria”, para que ese Estado o gobierno tenga sustento similar al Estado de derecho burgués.

Ni siquiera Lenin creyó legítimamente en esta posibilidad cuando llamó a retroceder dos pasos para avanzar uno. Lenin creía, al igual que Guzmán y Jarpa, verdaderos creadores de la UDI en las oficinas ligadas a la Papelera de los años 70, en una organización fuerte, con cohesión, fiel a los dictados del estado mayor político, con militantes educados políticamente, que agitaran y propagaran la doctrina oficial, agrupados en células o grupos pequeños que se convirtieran bajo un mando, en batallones de la revolución popular (gremial para la UDI).

Hoy, el único partido así organizado en Chile es la UDI. Por eso representa un peligro fascistoide, y es por eso que debemos ganarle a la derecha con todas las fuerzas populares demócratas y minimizar su poder. Allí, la izquierda extraparlamentaria deberá sentirse obligada a dar su apoyo, exigiendo su ingreso a la lucha democrática por el poder, para beneficio de la sociedad y no del Estado. ¡Nunca mas lograr poder sólo para sentir poder!

Hablemos claro, la estructuración del Estado proletario no tiene hoy sustentación, pues no cuenta, ni con la voluntad mayoritaria del proletariado, ni la determinación real de PP que quieran convertirse en el partido de la revolución, ni la organización y recursos para gestar movimientos revolucionarios y tampoco programas o utopías que hagan soñar.

Fidel Castro, al despedirse en el Estadio Nacional, dijo una gran verdad cuando gritó: Deben luchar siempre, ¡Con la verdad, con la verdad! ¡Con la razón, con la razón!

De no prosperar el cambio, el mundo obligará a la existencia de modelos solidarios y justos impuestos por la fuerza: ¡Lo aventuro, de aquí a 50 años más! Para algunos será el maldito siglo XXI y para otros, el bendito siglo XXI de los cambios, donde Iglesia, organizaciones sociales y civiles, impusieron ese mundo mejor, donde el poder es de la sociedad organizada. ¡Sin embargo, nunca más avanzar sin transar!

La verdad del hoy es una sola: No existe posibilidad de revolución proletaria. Y la razón nos empuja a demostrar que con una democracia renovada, sin destruirnos entre laicos y cristianos, con el apoyo de la ciudadanía, debemos construir sobre lo que tenemos, una sociedad equitativa, justa y solidaria, transformando desde adentro este modelo neoliberal a la chilena, en un sistema en el cual el capital sirva los intereses de la sociedad y no de los capitalistas. En otras palabras, que esté controlado por los principios de “cohesión social” y “bien común”, para desarrollar un modelo de desarrollo sostenible.

¡La próxima constitución debe ser la lucha por el poder democrático verdadero!
¡Necesitamos de los capitalistas monetarios, tanto como ellos necesitan del capital humano! ¡Necesitamos de los recursos naturales tanto como los ecologistas necesitan protegerlos con políticas de Estado!
Debemos transformar con fuerza dinámica la “esencia de la economía neoliberal” en este sistema, cual es la mera acumulación de riquezas y aprovechamiento de los recursos naturales, a través un concepto mesiánico de mercado.
Debemos transformar con fuerza dinámica la “esencia de la economía socialista” en este sistema, concebida como una mera derivación del problema de propiedad y reemplazarlo por un mecanismo de expresión y acción en los traspasos de activos, contenido en los “métodos de una democracia económica participativa”, los que deben estar incorporados en una nueva Constitución para una democracia participativa, solidaria, justa y equitativa, que nadie ose llamarla neoliberal o socialista, simplemente una Constitución Democrática.

Alejandro García

El 11 de septiembre y el terrorismo

Martes, 9 septiembre, 2008 |

Estamos a 35 años del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, con el bombardeo de La Moneda, la muerte del Presidente Allende y el inicio de la más cruel dictadura de nuestra historia, la que habría de costarnos 17 años de aislamiento, condena y ostracismo del mundo civilizado.

Pese a todo el simbolismo -de fiesta pinochetista para algunos y de tiranía y terrorismo de Estado para otros-, que tenía y conserva el 11 de septiembre para nosotros los chilenos, el año 2001 dicha fecha dejó de pertenecernos. El atentado contra las torres gemelas del World Trade Center en Nueva York marcó una nueva expresión de terrorismo, esta vez del fundamentalismo islámico contra la primera potencia mundial, por lo que nuestro 11 de septiembre quedó relegado al olvido en el concierto internacional.

Sin embargo, y considerando que ambos acontecimientos históricos dicen relación con el triunfo del terrorismo en diversas expresiones, y que nosotros los chilenos podríamos agregar a tales atentados a la paz y la sana convivencia el incendio y destrucción por las huestes de Michimalonco (quien podría ser considerado como un antecedente de Bin Laden y Pinochet) de la recién fundada ciudad de Santiago el 11 de septiembre de 1541, es que creo oportuno sugerir a nuestras autoridades que promuevan a nivel internacional la adopción por la ONU del 11 de septiembre como fecha de reflexión sobre el terrorismo en sus diversas expresiones y acerca de los modos civilizados para combatirlo y erradicarlo de la sociedad actual. Ello podría concretarlo nuestra Presidenta en su próxima concurrencia a la Asamblea General de dicha organización.

Me parece una iniciativa de mayor peso y fundamento objetivo, y que podría significar mayor rédito para nuestra cancillería a nivel mundial, que promover el Premio Nobel de la Paz para Ingrid Betancourt.

Rafael Cárdenas