Lo sucedido en “Alto Hospicio” puso en evidencia errores graves de instituciones y Gobierno, y el clasismo, desprecio y falta de respeto con que demasiadas veces los servicios públicos, la policía, la prensa, tratan a las personas modestas. Arriagada cita cada uno de esos errores y llama la atención sobre otra evidencia que surge de este estremecedor episodio: “la derecha chilena, particularmente la UDI, han ido desarrollando una tendencia a enfrentar los problemas políticos y sociales con un marcado doble estándar moral”. Y desmenuza varios ejemplos, entre los que cita su critica a la partitocracia, su interés por el pluralismo de los medios de comunicación y la corrupción y sus efectos en las cajas electorales, punto en el que expresa: “Siguiendo a Milton Friedman, si ‘no existe un almuerzo gratis’, ¿existen donaciones de cientos de miles o de millones de dólares que sean gratis, esto es que no comprometan?”.
Archivos de ‘Política’
La Derecha y su Tendencia al Doble Estándar Moral
Lunes, 29 octubre, 2001 | Por Genaro Arriagada HerreraLa DC Frente al Legado de la Falange Nacional
Sábado, 20 octubre, 2001 | Por Sergio Micco.¿Qué queda de la Falange Nacional? ¿Sólo un recuerdo? Micco, militante democratacristiano de la generación de los ’80, responde desde la óptica del país contemporáneo “que adora más las cifras que las palabras” y recurre a Ffrench-Davis para hacer un balance documentado del desempeño de sus fundadores y sus herederos, refutando, por ejemplo, que Frei Montalva sacrificara el crecimiento económico por las reformas estructurales igualitarias. Un recuento político histórico no exento de polémica y con mucha pasión cuyo objetivo es interpelar a partir de algunos hitos: la generación que fundó la Falange en 1935 se atrevió a romper y a perder todo poder y durante 20 años no obtuvieron más del 5% de los votos en las elecciones parlamentarias.
Los Dilemas que Plantea la Modernización de las Fuerzas Armadas
Martes, 16 octubre, 2001 | Por Antonio Cortés TerziMientras el tema Pinochet desaparecía de la agenda pública, las Fuerzas Armadas han puesto en ejecución uno de los procesos de modernización más radicales de su historia. Cortes Terzi analiza ese escenario y sostiene que el Ejército ha sido más célere en su proceso, “uno de los más radicales y entre los menos costosos de todos los que se han emprendido en los últimos años en el cuadro de modernización del Estado y la Administración Pública”. Así como ni la ciudadanía ni buena parte de la dirigencia política parecen haberlo mensurado en toda su magnitud, en los cuarteles, los oficiales de Ejército también enfrentan un histórico debate que dice relación con el desarrollo y consolidación de una comunidad de la defensa que piense la Nación con lógicas de política-historia.
Guerra en Afganistán: Militarmente Simple, Políticamente Muy Compleja
Miércoles, 10 octubre, 2001 | Por Osvaldo SunkelLa guerra en Afganistán ha creado un nuevo escenario que si bien su objetivo militar – dejar “ciego” al enemigo- no debiera presentar obstáculos, éstos sí se anuncian en el terreno político. Arriagada analiza ambos planos, haciendo un atractivo recuento de un campo de batalla moderno dominado por el uso y posesión de las “armas inteligentes”, el que determina que un eventual fracaso de la operación militar en Afganistán no provendría de hechos militares sino de errores políticos. Y uno de ellos está dado por una acción militar que si bien persigue hacer un caso de “pedagogía siniestra” – que haga palpable el precio que un régimen puede pagar por este tipo de actividades- se equilibre con una política no agresiva hacia el mundo musulmán, la segunda religión más populosa del planeta (uno de cada cinco habitantes de la Tierra es musulmán) y haga posible una coalición antiterrorista con participación de naciones musulmanas. Golpes simultáneos contra varios Estados musulmanes crearían la idea de que se trata de un ataque contra el mundo islámico y podrían conducir a quebrar la coalición y a desestabilizar un régimen precario como el de Pakistán. Los problemas políticos también está en los riesgos que significa hacer construido una alianza que no es enteramente “noble” ya que algunos de sus miembros se han incorporado en defensa de sus dictaduras o regímenes corruptos. Un factor que más luego que tarde tendrá importancia.
Otra Lectura de las “Fortalezas” de la UDI: Replica a Cortés Terzi.
Jueves, 27 septiembre, 2001 | Por Carlos HuneeusCarlos Huneeus, autor de “El Régimen de Pinochet”, discrepa del análisis que hace Cortés Terzi sobre la UDI -”La UDI: voraz maquinaria hegemonizadora” (Informe Nr.111) y “La UDI: Ideología y Conductas de su Proyecto Refundacional” (Informe Nr.118)- afirmando que esa visión “resalta solamente las fortalezas” del principal partido opositor y no hace diferencias entre el gremialismo y la UDI, una de sus fuentes de debilidad ya que limita la autonomía del partido al existir instancias ajenas a éste que definen políticas. “¿Quién tiene mayor influencia al tomar las decisiones más importantes referidas a cuestiones económico-políticas: el partido o los empresarios?”, es la pregunta que responde Huneeus, el que hace una exposición de los aspectos positivos al desarrollo de la democracia protagonizados por la UDI, al haberse convertido en el “canal de integración” del pinochetismo, y también de las inseguridades y debilidades de su liderazgo, entre las que destaca el “fantasma de 1946″ que se hace presente de cara a estas elecciones parlamentarias.
UDI: Ideología y Conductas de su Proyecto Refundacional.
Martes, 11 septiembre, 2001 | Por Antonio Cortés TerziEn este segundo análisis sobre el entorno de poder y la expansión hegemónica de la UDI, Cortes Terzi afirma que la convicción de ser una “elite destinada a terminar la refundación de Chile iniciada en 1973 e interrumpida o distorsionada por los gobiernos de la Concertación”, es la piedra angular de la acción de la UDI. ¿Cómo se estructuró la mentalidad de esta nueva clase política? ¿Cuáles son los antecedentes ideológicos y empíricos de su formación? ¿Hacia dónde conducen esas prácticas políticas?, son las preguntas que el autor responde relevando la influencia de la cultura castrense en el accionar político de su elite dirigente, adquirida en la cotidiana interlocución con jefes militares bajo un período de anormalidad democrática. La gran ambición de la UDI, señala, es neoliberalizar globalmente al país, readecuar sus estructuras y relaciones políticas, sociales, culturales de manera que no contradigan el imperio de los principios genéricos del neoliberalismo. En consecuencia -concluye-, la UDI es “de por sí un problema para la política chilena, para su calidad y progreso”.
UDI: Voraz Maquinaria Hegemonizadora
Lunes, 27 agosto, 2001 | Por Antonio Cortés TerziLa Concertación y RN han sido recurrente y sucesivamente sorprendidas por acciones de la UDI. ¿Por qué? Cortés Terzi responde a esa interrogante desentrañando la real identidad de la UDI – “elemento constitutivo de un circuito más amplio de poder y cuyo pivote es una red empresarial, político-corporativa, que reclama para sí la hegemonía del país y con capacidad de competir factualmente con el poder del Estado”- y los factores que provocaron el aplastamiento a la resistencia que intentó oponer Piñera al proyecto hegemónico lavinista. Afianzado éste como bloque disciplinado y homogéneo ahora “está en condiciones de dedicarse por entero a tratar de imponer su hegemonía a la sociedad chilena toda”.
Desorden Político y “Malestar Ciudadano” en su Punto Límite
Sábado, 25 agosto, 2001 | Por Jorge HeineEl episodio de la capitulación de Piñera es analizado por Heine como parte de un patrón de “conductas anormales e irregulares que han caracterizado a la política chilena de los últimos meses” y que se resumen en lo él que llama “síndrome del desorden”, al que no es ajeno el people meter on line permanente, en que los políticos viven y mueren por las encuestas. Como las urnas de la Quinta Costa no eran del todo confiables para “ir amarrando” la candidatura del 2005, Lavín bajó del Olimpo del “apoliticismo” en que se había instalado como edil de Santiago para exigir la cabeza de quien aparecía como la otra gran figura del sector, en un operativo político de la mayor envergadura y que deja lecciones, secuelas y agrega nuevos fundamentos para el “malestar ciudadano”. Lo que gatilla el permanente “patear la mesa” y romper las reglas -señala- es el sistema electoral binominal. Se está llevando al límite el patrón orweliano perfecto: un solo candidato para un solo cargo.
¿Quién Activó la Caída de Piñera?
Martes, 21 agosto, 2001 | Por Genaro ArriagadaNi la derrota de Allamand (1997) tuvo lugar en las urnas ni la bajada de Piñera de su candidatura senatorial tuvo lugar en una comida. Esa, la trivial interpretación, es lo que rechaza Arriagada para introducirse en las verdaderas razones que provocaron el último capítulo de una historia antigua: operaciones políticas que buscaban la destrucción del proyecto de RN y del liderazgo que Allamand y Piñera significaban. Operaciones de demolición, en las que está presente el poder del dinero y de los servicios de seguridad, que tomaron largo tiempo y cuyo origen, autores y desarrollo deben ser investigados y dados a conocer y a las cuales no están ajenos la “quinta columna”, que la UDI ha tenido en RN. Además, lo sucedido, junto con representar una amenaza para el sistema político en su conjunto, revela un alerta roja: la existencia de un submundo de la política que aún después de doce años de terminada la dictadura, continúa activo y cúpulas de poder que eligen “a dedo” a demasiados miembros del parlamento. “Al pueblo se le está expropiando el derecho a elegir sus representantes”.
Progresismo: Proyecto Nacional o Rendición Histórica
Martes, 7 agosto, 2001 | Informe Nº102 | PolíticaSin Pinochet, superada la transición, sin una tasa de crecimiento que facilite la irradiación hacia avances sociales, ¿cuál es el macro proyecto de la Concertación? Las causas del vacío es lo que Cortés Terzi desarrolla en uno de sus análisis más descarnados del deterioro de la política chilena, el que incluye una dura interpelación a los políticos “se han rendido y usufructúan de la precarización cultural y social”; y a los ciudadanos: “¿No será que el inconsciente culposo de la sociedad encuentra un alivio, para el mejor dormir, achacándoles sus males sólo a los políticos y a la actividad política, evitándose así el amargo sabor de la autoconciencia?”. De la mano de la tesis de Armando Roa (Modernidad y Posmodernidad) sobre la desaparición de la angustia en el hombre posmoderno, y la presencia invasora, en cambio, de la ansiedad, avanza en el recuento de los temores que corroen al oficialismo (síndrome Massad )y la confusión entre modelo económico y proyecto nacional, para concluir: “el Gobierno está siendo crecientemente percibido como a medio camino de nada”. Si no se asume el desafío que impone la desaparición de Pinochet y no se termina con la reducción del progreso social a las políticas económicas, “entonces estamos hablando de una rendición histórica del progresismo”.





