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	<title>Asuntos Públicos</title>
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	<pubDate>Mon, 08 Mar 2010 14:51:52 +0000</pubDate>
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		<title>¿Mascarada o impostura? : de terremotos , OECD  y neoliberalismo</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Mar 2010 14:50:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[La nuestra es una existencia llena de cosas. Una existencia incomunicada y desnortada, desde antes del terremoto que acaba de azotarnos. Una existencia socialmente atravesada por la incertidumbre, respecto al trabajo, a la salud, a la vivienda, o a la vejez. Cosismo, consumismo, incomunicación ( plena de tecnologías de la comunicación ¡) , tres vectores [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La nuestra es una existencia llena de cosas. Una existencia incomunicada y desnortada, desde antes del terremoto que acaba de azotarnos. Una existencia socialmente atravesada por la incertidumbre, respecto al trabajo, a la salud, a la vivienda, o a la vejez. Cosismo, consumismo, incomunicación ( plena de tecnologías de la comunicación ¡) , tres vectores de la modernización neoliberalizante impuesta a sangre y fuego desde el golpe de Estado del 73. <span id="more-4585"></span> Así es pues, el tejido o lazo social ha sido fragmentado, segmentado, dispersado en su ethos republicanista pre-73. Es lo que hoy queda al desnudo con esta tragedia que nos enluta: ¿dónde está el asociativismo civil repartido a lo largo y ancho del país?.</p>
<p>¿Donde están las organizaciones sociales de base, las Ong&#8217;s, los comandos de trabajadores, campesinos o jóvenes autoorganizados por ejemplo?. El malestar con las modernizaciones tiene -entre otras cosas- que ver con eso: un desajuste enorme entre la subjetividad de la sociedad y el impacto de los procesos de racionalización gestionaria en diversas esferas, los que muchas veces operan como piloto automático desde la imposición economicista (concesiones; permisos inmobiliarios; permisos medioambientales; educación mercantilizada , etc) . ¿Acaso las modernizaciones nos han hecho, como colectivo digo, más libres, iguales y fraternos?.</p>
<p>Algunas consecuencias. Lo sabemos: despolitización; nueva marginalidad; narcotráfico; endeudamiento opresivo, idiotismo político. No sólo eso. Lo hemos visto ahora: maldad; resentimiento, envidia social. Por varias horas hemos vuelto al estado de naturaleza hobbesiano, donde el hombre es un lobo para el hombre. Como los contratos benefician a algunos y a otros no, quedan desahuciados. Así es pues. El orden social chileno no viene asegurado desde abajo, sino al revés: por eso necesita de la amenaza de la fuerza para su sustentabilidad. Hasta el día de hoy.</p>
<p> La desigualdad persistente y el efecto estanterías repletas de artefactos, genera envidias; anima resentimientos y arribismos. Sí, esto viene de lejos. Lamentablemente el período de transición a la democracia -desde el 90 en adelante-, no ha aportado otra visión y otra práctica al respecto. Después del domingo 17 de enero se ha levantado la bruma que impidió a buena parte de los ciudadanos percatarse a tiempo que , en verdad, la elite concertacionista no deseaba transformar el país, el modelo económico heredado de Pinochet; o, modificar más radicalmente la herencia de una democracia protegida que también nos legó el viejo general autócrata. La última guinda de esta torta es la pretensión de considerarse país desarrollado, sólo porque una organización economicista -como la OECD-, estaría dispuesta a recibirnos, una vez que -claro está- hayamos cumplido todas sus exigencias (entre las cuales, la flexibilidad laboral, pero no los salarios, por supuesto). Por cierto, sin ninguna ingerencia posible de nosotros, los ciudadanos de a pié; de nosotros, el pueblo.</p>
<p>Hace ya tiempo aquellos que fueron motejados de autoflagelantes advertían de las consecuencias no deseables que dejaba en la vida social y en la conducta de las personas, ese proceso modernizador conducido por el mercado (que pasa por &#8220;libre&#8221;), y el capital (que, como se sabe, no tiene patria, sino intereses); sin adecuadas cortapisas y regulaciones desde el campo de una política democrática sostenida en algún ideario sustantivo de justicia social, derechos y bien común.</p>
<p>Nuestra política y sociedad padecen de un doble mal, o para decirlo de manera más suave: está enferma de su economía y de su cultura. De un mercantilismo extendido y concentrado que se orienta por el rédito, la ganancia, la rentabilidad, en todo, incluida su ética. En cuanto a la cultura, es cosa de haber visto lo que sucedía y/o sucede en muchos lugares del país estos días para darse cuenta de su situación generalizada: no hay vínculo societal, porque no hay sentido de pertenencia compartido, republicanamente hablando. Ha sido demolido por un extendido individualismo posesivo y agresivo, donde la fama, la maximización, las cosas , el éxito-poder, la imagen, lo son todo. Otra herencia del ethos pinochetista: cada uno tiene que &#8220;rascarse&#8221; con sus propias uñas. No hay Estado; no hay sociedad. El primero, fue vilipendiado, privatizado, disminuido; la segunda, disuelta.</p>
<p>Cuando uno se percata de los sucesos en varias ciudades del país, surge otra interrogante: ¿ y dónde ha estado la educación en todo este tiempo? ¿A quiénes ha llegado? Para formar ¿en qué virtudes y valores?. Se echa de menos la presencia de una mirada político-normativa capaz de orientar las prácticas y recomponer - de abajo hacia arriba-, el ethos ciudadano, afectado por décadas de autoritarismo, uniformismo e incapacidad de abordar los conflictos de manera participada y deliberativa.</p>
<p>Lamentablemente, la llegada al poder de los adalides del mercadismo y el gerentismo - muchos de los cuales partidarios del régimen cívico-militar-, no augura nada bueno para estas inquietudes e interrogantes cruciales. Con todo estimado lector, siempre nos queda la esperanza contra toda esperanza, como reza el refrán latino.</p>
<p> Por: <strong><em>Pablo Salvat Bologna,</em></strong> Profesor Depto. Ciencia Política y RRII, Universidad Alberto Hurtado</p>
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		<title>Aún tenemos patria ciudadanos:Toque de queda, saqueo y un diálogo entre Santiago Arcos, Camilo Henríquez y Juan Egaña</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Mar 2010 13:27:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>

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		<description><![CDATA[Todo Chile está conmocionado por el &#8220;terremoto moral&#8221; que significaron los saqueos que se expandieron como una verdadera plaga, inmediatamente después del terremoto físico. Así lo llamó el Arzobispo de Concepción y, a estas alturas del partido, no parece exagerado llamarlo de ese modo. Se encendió la polémica. ¿Por qué el gobierno no puso las tropas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Todo Chile está conmocionado por el &#8220;terremoto moral&#8221; que significaron los saqueos que se expandieron como una verdadera plaga, inmediatamente después del terremoto físico. Así lo llamó el Arzobispo de Concepción y, a estas alturas del partido, no parece exagerado llamarlo de ese modo.<span id="more-4583"></span> Se encendió la polémica. ¿Por qué el gobierno no puso las tropas en la calle el mismo sábado por la noche? ¿Por qué no impuso el toque de queda cuando la experiencia histórica así lo hacían conveniente? Derechamente algunos reclamaron por qué no se decretó estado de sitio. No faltaron las historias &#8220;ejemplares&#8221; de fusilamientos en las plazas públicas tras terremotos como el de Valparaíso.</p>
<p>Se me viene a la memoria una carta que Santiago Arcos le dirigió a Francisco Bilbao, el 29 de octubre de 1852. Escribe, desde la cárcel de Santiago, en contra del orden establecido tras la Independencia. Abomina ese Chile en el cual hay &#8220;cien mil ricos que labran los campos, laborean las minas y acarrean el producto de sus haciendas con un millón cuatrocientos mil pobres&#8221;. En tal desigual e injusta sociedad, Santiago Arcos dice que &#8220;los rotos, plebe en las ciudades, peones, inquilinos, sirvientes en los campos&#8221; por mucho que se esfuercen y junten capital jamás serán bienvenidos entre los ricos.</p>
<p>Ante este cuadro social, Arcos le dice a Bilbao que las instituciones y las leyes son malas pues imponen un orden político injusto en que los ciudadanos no tienen garantía constitucional alguna. Lo que mantenía el orden era la fiereza brutal de la clase gobernante. Pero si ésta llegase a faltar, vendría la anarquía. &#8220;Así el país vivirá siempre entre dos anarquías: el estado de sitio, que es la anarquía a favor de unos cuantos ricos; y la anarquía, que es el estado de sitio a favor de unos cuantos pobres&#8221;.</p>
<p>Me quedan resonando en los oídos y en el corazón estas palabras. No quiero justificar nada, pero sí intentar comprenderlo todo. No puede ser que nuestro Estado de Derecho sea así de vulnerable en medio de una catástrofe, por grande que sea. Caídas las instituciones regulares, los vecinos de Concepción, Talcahuano, Lota, Quilicura, por mencionar algunas comunas, son sometidas a la anarquía del pillaje de la turbamulta y a la imposición, en los hechos, de un arresto domiciliario terrorífico. Los temores sociales se encienden. Los vecinos de un barrio de profesionales de San Pedro de la Paz serán asaltados por los pobres y cesantes de Lota y Coronel. Los habitantes de un pasaje de Cerro Navia son alertados que los temibles vecinos de ciertas poblaciones de Renca afilan sus hachas. Y no hay más solución inmediata que la autodefensa vecinal y pedir a gritos que se decrete toque de queda y que los militares salgan a la calle. Bien que se haya hecho, pero&#8230; ¿eso sería todo?<br />
Santiago Arcos no se sorprendería viendo TVN o escuchando Cooperativa del Bicentenario. Su solución sigue siendo válida: &#8220;Queremos asegurar la paz por el único medio eficaz, haciendo que las instituciones sean el patrimonio de cada ciudadano y estén en armonía con intereses de una fuerte mayoría&#8221;. Creíamos haberlo logrado. Mucho hemos avanzado desde 1852. Pero parece ser que hay chilenos que no lo entienden así y lo hicieron ver con salvajismo estos últimos días.</p>
<p>Recibo un correo electrónico de la provincia de Concepción. Es un abogado quien escribe a sus compañeros de generación. &#8220;Ayer nos reuníamos para salir a tomar un copete a algún pub o casino. Hoy día damos gracias a Dios por tomar un vaso de agua, sin cuestionar su origen&#8221;. Tras describir sus tres horas haciendo cola en la villa para comprar lo que se pueda, recuerda como dos centros comerciales fueron saqueados. &#8220;De manera completa, metódica y absoluta. A plena luz del día. Todo, se llevaron hasta las mascotas de la tienda. Todo&#8221;. En el centro mismo de la capital regional le &#8220;tocó asistir, a plena luz del día, al saqueo de tiendas de golosinas (distribuidoras), supermercados, tiendas de muebles, bodegas de Ripley, Falabella, y otras, con personas de toda clase social, con tantos vehículos que cortaron el tránsito en calle Los Carrera, en sus seis pistas&#8221;.</p>
<p>Un igualitarista de los albores de la república chilena no dudaría en decirle a mi amigo que lo que relata es fruto maldito de las desigualdades existentes en Chile. Santiago Arcos le diría que cuando la ley no garantiza la justicia y no refrena el abuso de los poderosos, los pobres se rebelarán apenas puedan, imponiendo su &#8220;anarquía&#8221;. Ello llevará a los ricos a imponer su &#8220;estado de sitio&#8221;&#8230; hasta la próxima revuelta.</p>
<p>Sin embargo, mi amigo abogado es hijo de la tradición republicana chilena y sólo coincidiría en parte con Don Santiago. Los republicanos, tanto los que hicieron su hogar en el bando conservador como los más radicales, no estarían plenamente conforme con la explicación de Arcos. Es cierto que cuando los débiles no están bien protegidos por la fuerza pública, cunde la infelicidad y la indiferencia por el bien común. Sí, pero qué decirle al Intendente de Concepción quien nos dice que no estaba preparado para los saqueos dirigidos por personas conduciendo &#8220;cuatro por cuatro&#8221;. Mi amigo y mi padre los vieron. Filas de autos saqueando. ¿Por qué esos conductores no se fueron a poner a disposición de la Intendencia o de la Municipalidad para ayudar al compatriota? Pues los republicanos saben que siempre y cualquier lugar debe amarse la patria. Ella es la libertad y las leyes, diría don Juan Egaña. Virtud pública que nos llama a realizar esa &#8220;disposición generosa de sacrificar su interés personal al interés universal del pueblo&#8221;.</p>
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<p>Amar a Chile es fácil cuando se es acomodado y se vive en circunstancias de normalidad. Lo difícil es cuando se es pobre o caído el Estado de Derecho, surge el miedo a perderlo todo. Pues lo difícil es hacer valer la libertad del republicano frente al aspirante a tirano, sea uno en el palacio de gobierno o miles en las calles. Patriotismo de los jueces, carabineros, soldados y funcionarios públicos que hacen hoy triunfar la ley, apresan al perturbador de la quietud cívica y reponen el orden público. Patriotismo de esos vecinos de mis ancianas tías que venciendo el miedo, partieron a ayudarlas. Patriotismo de esas paramédicos, doctoras y enfermeras que cruzaron a pie el puente sobre el Bío Bío para ir a atender a sus enfermos, para no dejarlos desamparados; dejando solas sus casas. Patriotismo del médico que en bicicleta sabía muy bien en qué consistía su deber. Patriotismo de esos jóvenes voluntarios que salieron a recoger alimentos no para ellos, sino que para los otros. Patriotismo de los comunicadores sociales que no infundían alarma ni rabia, sino que tranquilidad y solidaridad. Patriotismo de esos bomberos, voluntarios por cierto, que arriesgan aún su vida escarbando escombros en busca de esperanza. Patriotismo de esa mujer que lloraba avergonzada ante el conductor de televisión diciendo que ella y su hija tenían necesidad, pero que no participarían en ningún saqueo. Patriotas que no tenían que esperar ayuda de nadie ni recibir instrucciones de ninguna autoridad para cumplir con su deber.</p>
<p>Sin esos patriotas, Camilo Henríquez diría que &#8220;estamos condenados a ser esclavos eternamente&#8221;. No hay república sin republicanos y no hay libertad sin hacer lo que se necesita para ser libres. Eso es los que los republicanos llaman patriotismo. A Dios gracias eso también ha existido anónimamente, todos estos angustiosos días, en la provincia de Concepción y en Chile entero.</p>
<p>Por: <strong><em>Sergio Micco Aguayo</em></strong>. Abogado, cientista político y doctor en filosofía política.</p>
<p class="MsoFootnoteText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"> </p>
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		<title>¡SOLIDARIDAD AHORA!: DECÁLOGO DEL CIUDADANO EN TIEMPOS DE EMERGENCIA</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Mar 2010 14:44:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[1. La prioridad hoy es AYUDAR Y AYUDAR&#8230; POR FAVOR, guárdese para
más rato las críticas al gobierno, el odio a los flaites, la vergüenza
por la violencia&#8230; eso HOY no aporta en nada y sólo sirve para tirar
para abajo nuestro ya arrastrado ánimo. Guárdese ese tipo de
comentarios para más adelante, cuando tengamos tiempo de analizar todo
lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>1. La prioridad hoy es AYUDAR Y AYUDAR&#8230; POR FAVOR, guárdese para<br />
más rato las críticas al gobierno, el odio a los flaites, la vergüenza<br />
por la violencia&#8230; eso HOY no aporta en nada y sólo sirve para tirar<br />
para abajo nuestro ya arrastrado ánimo. Guárdese ese tipo de<br />
comentarios para más adelante, cuando tengamos tiempo de analizar todo<br />
lo que ha ocurrido.<span id="more-4579"></span></p>
<p>2. PACIENCIA. Sobre todo para aquellos que no han perdido sus<br />
casas y tienen a su familia sana y salva. Si tiene un problema<br />
comprenda que el 80% de CHILE lo tiene, no exija cosas como si usted<br />
fuera el centro del mundo, tenga paciencia que este proceso es lento.</p>
<p>3. APROVECHE las redes sociales: no las use para potenciar el caos<br />
y la histeria, sino que aprovechélas difundiendo la búsqueda de<br />
personas, difundiendo las formas de ayudar, recopilando información<br />
sobre las localidades aisladas que no aparecen en los medios y<br />
ayudando a mantener la cálma.</p>
<p>4. Si tiene cosas para donar, dónelas; si tiene plata, también; si<br />
tiene buena salud, done sangre; si tiene tiempo, súmese al<br />
voluntariado; si sólo puede ir a la pega, vaya y estará ayudando a<br />
mover esta máquina llamada economía.</p>
<p>5. Ante los saqueos a casas damnificadas y víctimas: NO A LA<br />
DEFENSA PROPIA!!! Ayúdense!! ORGANIZACIÓN POPULAR. Defiendan los<br />
pasajes, las villas, los barrios entre todos. Monten guardia por<br />
turnos entre vecinos. Distribuyan las tareas, coman todos juntos,<br />
compartan el agua. SEAMOS SOLIDARIOS. No se dejen vencer por el pánico<br />
y el hambre.</p>
<p>6. Si se sienten inútiles en casa mirando el internet y la tele,<br />
he aquí una de las posibles soluciones: SEAN SOLIDARIOS, LIBEREN SU<br />
WI-FI, así los que no tienen pueden ver las noticias y/o<br />
buscar-contactarse con sus familiares. Mucha gente ha conseguido<br />
información de sus familiares sólo gracias a desconocidos en twitter y<br />
facebook. Si no tuvieran Internet, estarían jodidos.</p>
<p>7. NO ACAPARAR. Esto es muy importante, sea racional, escuche las<br />
noticias, infórmese y piense en sus coterráneos. Las cosas se acaban<br />
cuando la gente entra en pánico y compra todo lo que puede, sin pensar<br />
en los demás.</p>
<p>8. EXIGIR a los medios de comunicación masivos, sobre todo a los<br />
canales de televisión abierta, actuar con RESPONSABILIDAD Y NO SEMBRAR<br />
EL PÁNICO en la población. No se puede seguir con la lógica<br />
farandulera en medio de una catástrofe. Los medios deben ponerse al<br />
servicio del país y trasmitir sólo información de utilidad pública. La<br />
morbosidad y la farándula sólo entorpecen el camino de la<br />
reconstrucción.</p>
<p>9. Respeto a los DERECHOS HUMANOS, aquí y en la quebrada del ají,<br />
que el estado de excepción no sirva de excusa para olvidarnos que<br />
debemos respetarnos unos a otros.</p>
<p>10. Y cuando pase la emergencia, NO OLVIDAR a<br />
los millones de danmificados, NO OLVIDAR a los miles de pueblos<br />
destruídos en las seis regiones devastadas por el terremoto y<br />
maremoto, y NO OLVIDAR la experiencia que hemos vivido y que<br />
seguiremos viviendo en los próximos meses. Cuando pase la emergencia<br />
será hora de repasar lo bueno, lo malo y lo feo de una de las peores<br />
catástrofe de la historia de este país.</p>
<p> <strong><em>Fuente:</em></strong> mensaje reenviado al correo de Asuntos Públicos</p>
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		<title>Terremoto en Chile: Dolor bajo la piel</title>
		<link>http://www.ced.cl/ap/2010/03/terremoto-en-chile-dolor-bajo-la-piel/</link>
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		<pubDate>Tue, 02 Mar 2010 15:52:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[La cifra de muertos por el terremoto de magnitud 8,8 que azotó a Chile trepó a 723, mientras que 19 personas confirmadas siguen desaparecidas. Unas 500.000 residencias resultaron averiadas o destruidas por el sismo y el tsumani. Hasta ahora, 25 personas fueron rescatadas con vida del edificio de 15 pisos que se derrumbó y los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La cifra de muertos por el terremoto de magnitud 8,8 que azotó a Chile trepó a 723, mientras que 19 personas confirmadas siguen desaparecidas. Unas 500.000 residencias resultaron averiadas o destruidas por el sismo y el tsumani. Hasta ahora, 25 personas fueron rescatadas con vida del edificio de 15 pisos que se derrumbó y los bomberos siguen trabajando. Chile es el escenario en el cual miles de personas sintieron el terror en la palma de la mano. &#8220;Me desperté, todo se movía y entendí que algo estaba ocurriendo. Esperé unos segundos y la intensidad del movimiento era cada vez mayor. Comprendí que se trataba de un terremoto, pero, con la esperanza que fuese corto, opté por quedarme adentro de la cama, ahí, cual momia, sin siquiera respirar&#8221;. El periodista chileno Raimundo Gregoire Delaunoy relata lo que vio y sintió en un día que jamás olvidará.<span id="more-4577"></span>El viernes fue un día muy tranquilo, tal cual uno quiere en el período de vacaciones. Pude disfrutar de un desayuno al aire libre, justo al frente del mar y luego salí a recorrer el pueblo, tal cual lo hacía en forma diaria.</p>
<p>La visión desde la costanera era un deleite. Las aguas marinas, de un profundo azul, se complementaban con el suave celeste del cielo y las amarillas arenas de la playa. Las olas, casi inexistentes, parecían estar dialogando con todo el entorno. Nada de esto hacía presagiar lo que ocurriría horas más tarde.</p>
<p>Todo estaba tranquilo. Niñas y niños caminando por las calles, los pescadores descansando en la caleta y los artesanos abriendo sus tiendas en el bandejón costero. Los únicos supermercados -&#8221;La Sureña&#8221; y &#8220;El Indiecito&#8221;- ya estaban abiertos y la gente, como es habitual, realizaba las compras del día.</p>
<p>Cerca de las 13:30 horas volví a mi casa y almorcé. Aproveché de escuchar música y escribir algunas reflexiones estivales propias de un momento de distensión. Luego, pasé por el único lugar de la bahía que cuenta con Internet. Revisé mis mails y hablé con las mujeres que ahí atienden. Dos de ellas viven en Quilimarí, pueblo ubicado a sólo unos kilómetros al este de Pichidangui, en dirección a los cerros, y otra lo hace en Santiago, pero durante el verano viene a trabajar a este balneario. Conversamos y amablemente respondieron preguntas sobre un reportaje que estaba haciendo a la zona aledaña. Todo seguía normal.</p>
<p>Mientras, en la extensa y hermosa playa, el ambiente estaba aún más relajado. Algunos quitasoles, personas gozando con los rayos solares y muchas otras regocijándose en las calmas aguas del balneario.</p>
<p>Tipo 18:00 horas decidí acompañar a mis sobrinos y mi sobrina, quienes querían ir a jugar paletas y fútbol en las suaves arenas del sector playero. Y así estuvimos por unas dos o tres horas. De ahí, me encontré con mi hermano Gonzalo y mi cuñada. Los invitamos a nuestra casa, para conversar y compartir un buen momento en la noche. Todo seguía tranquilo y con plena normalidad. Nada hacía presagiar lo que ya estaba muy pronto a explotar.</p>
<p>A las 22:30 horas llegaron mis dos sobrinos, mi sobrina, mi hermano mayor (Gonzalo) y mi cuñada. Junto a otro de mis hermanos (Jorge) y mis padres, los esperábamos. Cosas para comer y tomar. Los niños jugando en una mesa y nosotros en otra. La noche estaba despejada y con una luna llena realmente imponente. Extrañamente, no había viento, no hacía frío y todo estaba demasiado calmo.</p>
<p>A las 1:30 del sábado ya se habían ido todos de la casa y así aproveché para contemplar el mar desde la terraza. Sin embargo, y en algo repentino, comencé a sentir una extraña sensación de ansiedad. No sabía por qué, pero me sentía incómodo. Pronto, ya estaba algo angustiado y entonces decidí acostarme. Me costó mucho dormirme y creo que sólo recién cerca de las 3:00 de la madrugada logré cerrar los ojos. Sin saberlo, el siguiente despertar sería espeluznante.</p>
<p>Me desperté, todo se movía y entendí que algo estaba ocurriendo. Esperé unos segundos y la intensidad del movimiento era cada vez mayor. Comprendí que se trataba de un terremoto, pero, con la esperanza que fuese corto, opté por quedarme adentro de la cama, ahí, cual momia, sin siquiera respirar.</p>
<p>Pero la casa ya parecía una jalea y los ruidos se multiplicaban. La energía eléctrica ya se había cortado. La luz se había perdido segundos antes del movimiento telúrico. Tuve que levantarme a oscuras y ahí me encontré, en el pasillo, con mis padres y uno de mis hermanos.</p>
<p>&#8220;Esto es grande, un terremoto fuerte&#8221;, dijo mi hermano, mientras mi madre comenzaba a asustarse y mi padre sólo daba vueltas por la casa.</p>
<p>&#8220;Se va a caer esto, vámonos&#8221;, fueron las únicas palabras que pude escupir en medio de toda esta tensión. Y así empezamos a acercarnos a la puerta de entrada, aunque justo en aquel instante empezó a disminuir la intensidad del terremoto.</p>
<p>Fue entonces que, finalmente, se ponía término a cerca de dos minutos y medio de una secuencia infernal. Eran las 3:37 de la madrugada. Inmediatamente, llegó algo de calma, pero todo en medio del nerviosismo y la angustia reinante, no sólo en mi casa, sino que en todo el sector.</p>
<p>La magnitud del golpe fue tan fuerte que diez minutos después del terremoto aún tenía dificultades para caminar bien. El mareo era intenso, peor que haber subido a la más ondulante de las montañas rusas. Y ahí vino el momento de intentar saber qué había ocurrido. Era un terremoto, sí, qué duda podía caber, pero había que saber más. Dónde fue el epicentro. Qué hora era. Cómo está Pichidangui.</p>
<p>La falta de energía eléctrica impedía poder recibir información, mientras que la gente, poco a poco, comenzaba a salir a las calles. Muchas personas lo hacían a pie, otros en bicicleta o auto. Todos parecían estar perdidos, sin entender qué ocurría. Y nadie tenía información. Sólo había angustia.</p>
<p>Fui al auto y prendí la radio, pero era imposible captar alguna señal. Normalmente cuesta hacerlo en Pichidangui, así que en medio de este descalabro, era aún más difícil. Y así estuve durante varios minutos, hasta que cerca de las 4:30 de la madrugada logré escuchar algo.</p>
<p>&#8220;Terremoto&#8230;..región del Bío-Bío&#8230;&#8230;8,8 grados Richter&#8221;.</p>
<p>Tras esto, avisé en mi casa y luego intenté hacer lo mismo con Gonzalo, pero era imposible comunicarse por teléfono. Insistí varias veces, pero no fue posible. Lo mismo con Nacho, un hermano que estaba en Santiago.</p>
<p>Entremedio, recibí la llamada de Fran, una amiga que estaba en Viña del Mar. &#8220;Espero que estés bien, porque acá hemos tenido que bajar del departamento, ya que las réplicas son muy fuertes y frecuentes&#8221;, fueron sus primeras palabras. La comunicación se cortó y no fue posible conversar hasta varias horas después.</p>
<p>Mientras, cada vez había más movimiento en el pueblo, lo cual obligaba a estar despierto. Fue así que comencé a ver autos llenos de gente -en algunos casos con equipaje al interior- y muchas personas caminando. Sin embargo, no fue hasta ver a una familia entera caminando con mochilas y en pijama que comprendí lo que estaba ocurriendo. Había que abandonar Pichidangui. Dicha reflexión fue aún más concreta cuando escuché las sirenas y a alguien hablando por medio de un megáfono.</p>
<p>&#8220;Salir, salir&#8221;, fue lo único que pude entender.</p>
<p>Con mi hermano Jorge decidimos salir en el auto y ahí vimos cientos de personas escapando hacia los cerros. Comprendimos que todos se iban y decidimos dar vuelta atrás. En eso, llamó Gonzalo.</p>
<p>&#8220;Hay que irse, ahora ya. Alerta de maremoto, así que todos a los cerros, hacia el Valle del Quilimarí&#8221;, me dijo con cierta calma, aunque con evidente preocupación.</p>
<p>Corté el teléfono y partí lo más rápido que pude a la casa. Entré, tomé mi computador, mi celular, unos yogurts y unos plátanos. Avisé a mis padres y les dije que nos fuéramos de inmediato. Así fue que partimos los cuatro hacia los sectores más altos. Todo en medio de la oscuridad y el caos.</p>
<p>Tras cinco minutos manejando logramos llegar a un sitio eriazo. Estábamos en el pueblo de Quilimarí, ubicado muy cerca del cerro Santa Inés. Lo que más abundaba eran autos estacionados y gente en medio de la oscuridad. Fue ahí que nos encontramos con mi hermano Gonzalo, mi cuñada, mis dos sobrinos y mi sobrina. Ya con más calma, sabiendo que estábamos a salvo. Quizás ahí vino el primer instante de relajo, pues aunque seguíamos sin saber qué ocurría, teníamos la certeza que donde estábamos habría seguridad.</p>
<p>Estuvimos en esta zona por una hora y media. Calculo que entre las 5:00 y 6:30 de la mañana. Poco a poco comenzaron a volver algunos autos y con Gonzalo decidimos volver a Pichidangui, para ver qué sucedía.</p>
<p>Al entrar al pueblo, vimos que había muy poca gente en las calles. Ya estaba amaneciendo y fuimos al retén de carabineros. &#8220;No tenemos mucha información, pero hay alerta de maremoto&#8221;, fue la información que nos pudieron entregar.</p>
<p>Tras eso, fuimos a la Costanera y ahí observamos al mar. Se había recogido varios metros y estaba muy tranquilo. Parecía una piscina. Las boyas, las mismas que normalmente estaban bien adentro, estaban muy cerca de la playa y daba la impresión que uno podría alcanzarlas en cosa de segundos o, como mucho, un minuto. Con suerte había tres gaviotas volando por ahí. Pocas veces, en los 20 años que llevo yendo a Pichidangui, pude ver algo tan hermoso, como angustiante. Era la naturaleza en su máxima expresión, recordándonos que es ella quien reina y no otros.</p>
<p>Cerca de las 7:00 de la mañana nos devolvimos y fuimos a buscar a nuestros familiares. Retornamos a casa e intentamos retomar la normalidad. Volví a llamar a Ignacio (mi hermano que vive en Santiago), pero fue imposible comunicarse. Sólo pude recibir mensajes de texto de mi amiga Fran, diciéndome que estaba bien y preguntándome por mí.</p>
<p>Lentamente, y con el paso de las horas, además de la llegada de la luz solar, Pichidangui comenzaba a parecerse más a lo que uno está acostumbrado a ver. Fue el momento de salir a recorrer y ver qué había pasado. Afortunadamente, no había destrucción, pero todo estaba demasiado tranquilo. Mucha gente se había ido directo a Santiago u otras ciudades, mientras que otras personas estaban en sus casas. Nuevamente volví al auto y ahí pude obtener más información.</p>
<p>Había sido un terremoto en Chile y el epicentro se encontraría al norte de Concepción. Dos muertos y poca comunicación, especialmente de Santiago al sur. Eso fue todo. Eran las 9:00 de la mañana y no había más información.</p>
<p>Y así estuvo toda la mañana, esperando que volviese la energía eléctrica, para conocer más detalles de lo sucedido. Como a las 13:30 horas partí al único lugar con Internet, pero, como era de esperar, estaba cerrado. Adentro, sólo estaba Valeska, una de las mujeres que trabajaba ahí. Ella venía de Quilimarí y me contó que estaba todo tranquilo, aunque el terremoto lo pasó en la disco de Pichidangui.</p>
<p>&#8220;Fue todo repentino. Todo se movió mucho y la gente empezó a gritar y correr&#8221;, recordó &#8220;Vale&#8221;, como le dicen sus amigas. Luego, me explicó que estaban sin luz y que por eso iban a cerrar hasta la siguiente temporada. Nos quedamos conversando unos minutos y luego me fui, aunque justo volvió la electricidad. Le pregunté si podría intentar conectarme, pero me dijo que lo mejor era preguntarle a una de las dueñas, quien afortunadamente me autorizó y me dio la clave de la conexión.</p>
<p>No tuve mucho tiempo para informarme, pues nuevamente se cortó el suministro eléctrico, pero los diez o quince minutos que tuve fueron suficientes para tener más detalles. Después, estuve por cerca de una hora tratando de retomar la conexión, ya que la luz nuevamente había vuelto, pero no pude conectarme. Ya eran las 16:00 horas. Estaba cansado, con calor, hambre y sed.</p>
<p>Volví a la casa y compartí la información. &#8220;El terremoto fue 8,8 grados Richter, el epicentro estuvo en la zona costera de la región del Maule y no hay muchas noticias. Se sabe que en Concepción están incomunicados y que se cayeron dos edificios. Parece que uno de ellos con personas adentro. También, explotó una facultad universitaria&#8221;.</p>
<p>Mi familia estaba impresionada con lo que ocurría, pero proseguí. &#8220;Hubo un maremoto en Juan Fernández. La ola habría sido de 15 metros de altura y había cubierto buena parte de la isla. Dicen que llegó hasta la mitad del pueblo&#8221;.</p>
<p>Luego, agregué más datos y le comenté que &#8220;en Santiago se cayeron autopistas, con autos adentro. Hay derrumbes de edificios, aparentemente, y también hay incendios. El aeropuerto de Santiago está destruido&#8221;.</p>
<p>Después de eso, decidimos ir a casa de mi hermano Gonzalo, quien tenía repuesto el servicio de TV cable. Ahí pudimos tener más información y nos quedamos viendo las noticias. Todo estaba tranquilo. Ya eran las 17:00 horas, aproximadamente, y ante los consejos del gobierno, habíamos tomado la decisión de pasar la noche en Pichidangui y volver al día siguiente. Hasta que nuevamente hubo alarma de maremoto y ahí todo cambió. Nuevamente apareció la ansiedad y el nerviosismo. Qué hacer, esa era la gran pregunta. Los militares decían que era el momento de irse, pues las carreteras estaban despejadas, pero los carabineros aseguraban que había grandes atochamientos en las autopistas. A quién creerle entonces.</p>
<p>Fui a avisarle a Gonzalo y luego retorné a casa, lugar en el cual, de un momento a otro acordamos irnos. Eran las 19:02 horas y a las 19:19 ya teníamos todo lista. No sé si alguna vez más podré hacer todo tan rápido como aquella tarde. A las 19:21 nos fuimos, dejamos atrás Pichidangui y comenzamos a acercarnos a la realidad.</p>
<p>Los 199 kilómetros que separan a Pichidangui de Santiago fueron los mejores reporteros. Varias pasarelas caídas, grietas en la carretera, derrumbes en algunas partes, incendios en fábricas y roturas de puentes y pasos sobre nivel. La autopista Norte-Express cerrada, al igual que la carretera que recorre Quilicura, Huechuraba y La Pirámide. Luego, al llegar a Santiago, todo oscuro, la gente en las calles y muchas construcciones derruidas o con daños importantes. Todo esto en comunas como Renca, Recoleta y Santiago Centro. De ahí, tomamos la Costanera Norte y aparecimos en Las Condes. Ahí, vimos otra realidad. Todo en orden, como si nunca hubiese sucedido algo. Era como estar en otro planeta. Y así, uno pensaba en la injusticia, en por qué los afectados son los más pobres.</p>
<p>Llegamos a la casa y, entonces, otra historia comenzó. Tanto o más aterradora que haber vivido el terremoto arriba de una casa con palafitos. Tanto o más que haber experimentado la alarma de un maremoto. Tanto o más que ver al mar recogido y, luego, observar las marcas del agua, alcanzando puntos a los cuales normalmente no habría llegado.Tanto o más que despertarse sin saber qué ocurría. Era el momento de prender el televisor y conocer la realidad.</p>
<p>Una pesadilla y un sufrimiento que hasta ahora impide estar tranquilo. Mañana, posiblemente deba partir hacia Curicó y otras zonas devastadas. Así es el periodismo y por eso cumpliré con mi trabajo. Pero no estoy bien, ni tampoco espero estarlo.</p>
<p>Chile, mi país, está sufriendo. Yo, también.</p>
<p>Por, <em><strong>Raimundo Gregoire Delaunoy</strong></em></p>
<p>Fuente: <a href="http://observadorglobal.com/terremoto-en-chile-dolor-bajo-la-piel-n5975.html">El Observador Global</a></p>
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		<title>El terremoto del Bicentenario: La hora del alma nacional</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Mar 2010 14:42:28 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Porque a la fuerza de la naturaleza debemos oponer la inteligencia, previsión y fraternidad de nuestro pueblo. Inteligencia para construir firme y bien. Previsión para enfrentar catástrofes que llegarán una y otra vez. Provisión de instituciones, recursos y medios permanentes a echar mano en estos casos. Y mucha fraternidad.
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Porque a la fuerza de la naturaleza debemos oponer la inteligencia, previsión y fraternidad de nuestro pueblo. Inteligencia para construir firme y bien. Previsión para enfrentar catástrofes que llegarán una y otra vez. Provisión de instituciones, recursos y medios permanentes a echar mano en estos casos. Y mucha fraternidad.</p>
<div><span style="color: #810081;"><strong><a rel="external" href="http://www.ced.cl/ap/wp-content/uploads/2010/03/795.pdf" target="_blank">» Descargar Informe</a></strong></span></div>
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		<title>Ángelus: Benedicto XVI manifiesta su afecto y cercanía a Chile y a las poblaciones afectadas por el terremoto y pide solidaridad internacional</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 15:44:11 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Domingo, 28 (RV).- Benedicto XVI ha recordado hoy especialmente a Chile y a las poblaciones afectadas por el fuerte terremoto del sábado que ha causado numerosas muertos e ingentes daños. &#8220;Rezo por las víctimas, y estoy cercano espiritualmente a las personas probadas por tan grave calamidad tan grave. Para ellas imploro de Dios alivio en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Domingo, 28 (RV).- Benedicto XVI ha recordado hoy especialmente a Chile y a las poblaciones afectadas por el fuerte terremoto del sábado que ha causado numerosas muertos e ingentes daños. &#8220;Rezo por las víctimas, y estoy cercano espiritualmente a las personas probadas por tan grave calamidad tan grave. Para ellas imploro de Dios alivio en el sufrimiento y valor en estas adversidades. Estoy seguro de que no faltará la solidaridad de tantos, en particular de las organizaciones eclesiales&#8221;.<span id="more-4575"></span>Tras el rezo de la oración mariana del Ángelus, que hoy se ha centrado en el episodio de la Transfiguración de Jesús, el Papa ha saludado en español a los peregrinos procedentes de América Latina y de España, presentes esta mañana en la plaza de San Pedro. Y en esta ocasión el Santo Padre ha tenido palabras especiales de afecto y consuelo para la población chilena.</p>
<p>Como ya he dicho en italiano, me siento particularmente cercano a la querida población chilena afectada por un gran terremoto en su País. En un momento como éste, brota espontáneamente una plegaria al Señor por las víctimas y un mensaje de aliento a todos para superar esta gran prueba.</p>
<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular los grupos de Ibiza y Formentera, acompañados por su Obispo diocesano, y a los de las Parroquias de Cañete de las Torres y de la Trinidad, así como a los participantes en la pastoral Universitaria de ETEA, de la diócesis de Córdoba. Que la Transfiguración del Señor, que nos relata el Evangelio de hoy, avive nuestra esperanza e ilumine el camino cuaresmal hacia la Pascua del Señor. Feliz domingo.</p>
<p>Este medio día, como cada domingo Benedicto XVI ha rezado, desde la ventana de su estudio frente a la Plaza de San Pedro, con los numerosos fieles y peregrinos presentes la oración mariana del Ángelus. En esta ocasión el Pontífice se ha centrado en el episodio de la Transfiguración de Jesús que predomina en la liturgia de este segundo domingo de Cuaresma. En este contexto el Papa ha subrayado que precisamente &#8220;la Transfiguración nos recuerda que las alegrías esparcidas por Dios en la vida no son las metas de llegada, sino luces que Él disemina durante nuestra peregrinación terrena, para que sólo Jesús sea nuestra Ley, y su Palabra sea el criterio que guíe nuestra existencia&#8221;.</p>
<p>El Santo Padre ha recordado también que ayer se concluyeron en el Palacio Apostólico, los Ejercicios Espirituales que, como es costumbre, se realizan al inicio de la Cuaresma en el Vaticano. Y al agradecer a cuantos han estado cerca espiritualmente, el Papa ha explicado que han sido días de recogimiento y de intensa oración con sus colaboradores de la Curia Romana, reflexionando sobre la vocación sacerdotal, en sintonía con el Año que la Iglesia está celebrando.</p>
<p>Refiriéndose a la liturgia de este segundo domingo de Cuaresma el Papa ha citado la invitación del Maestro presente en el evangelio de san Lucas: &#8220;Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame&#8221;. El Santo Padre ha dicho que &#8220;este evento extraordinario, es un aliciente para seguir a Jesús&#8221;.</p>
<p>&#8220;Lucas no habla de Trasfiguración, sino que describe cuanto ha sucedido a través de dos elementos: el rostro de Jesús que cambia y su vestido que se vuelve de una blancura fulgurante, ante la presencia de Moisés y Elías, símbolo de la Ley y de los Profetas. Los tres discípulos que asisten a la escena están oprimidos por el sueño: es la actitud de quien, aun siendo espectador de prodigios divinos, no comprende. Sólo la lucha contra el torpor que les invade permite a Pedro, Santiago y Juan &#8220;ver&#8221; la gloria de Jesús&#8221;.</p>
<p>&#8220;Entonces - ha proseguido el Pontífice - el ritmo se hace apremiante: mientras Moisés y Elías se separan del Maestro, Pedro habla y, mientras está hablando, una nube lo cubre a él y a los demás discípulos con su sombra; es una nube, que, mientras cubre, revela la gloria de Dios, como sucedió para el pueblo que peregrinaba en el desierto. Los ojos ya no pueden ver, perro los oídos pueden escuchar la voz que sale de la nube: &#8220;¡Éste es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle!&#8221;.</p>
<p>Después de explicar que los discípulos ya no están frente a un rostro transfigurado, ni ante una vestimenta cándida, ni ante una nube que revela la presencia divina, sino ante &#8220;Jesús solo&#8221; (v. 36), Benedicto XVI ha dicho: &#8220;Jesús está solo delante de su Padre, mientras reza, pero, al mismo tiempo, &#8220;Jesús solo&#8221; es todo lo que es dado a los discípulos y a la Iglesia de todos los tiempos: es lo que debe bastar en el camino. Es Él la única voz que hay que escuchar, el único que hay que seguir, a él, que subiendo hacia Jerusalén entregara la vida y un día &#8220;trasfigurará&#8221; nuestro miserable cuerpo para conformarlo a su cuerpo glorioso&#8221;.</p>
<p>Al recordar la expresión estática de Pedro &#8220;Maestro, qué bello para nosotros es estar aquí&#8221;, el Papa ha dicho que con frecuencia se asemeja a nuestro deseo de ser consolados por el Señor: &#8220;pero la Transfiguración nos recuerda que las alegrías sembradas por Dios en la vida no son puntos de llegada, sino luces que Él nos da en la peregrinación terrenal, para que &#8220;Jesús solo&#8221; sea nuestra Ley y su Palabra sea el criterio que guía nuestra existencia.</p>
<p>Antes de rezar el Ángelus, el Papa ha invitado a todos, en este período cuaresmal, a meditar asiduamente el Evangelio. Además, ha deseado que en este Año Sacerdotal &#8220;los pastores estén verdaderamente imbuidos de la Palabra de Dios, la conozcan de verdad, la amen hasta el punto de que ella realmente les dé vida y forme su pensamiento&#8221;. Y ha concluido invocando a la Santísima Virgen María, para que &#8220;nos ayude a vivir intensamente nuestros momentos de encuentro con el Señor, para que podamos seguirlo cada día con alegría&#8221;.</p>
<p>Fuente: <em><strong><a href="http://www.oecumene.radiovaticana.org/spa/Articolo.asp?c=360640">Radio Vaticano </a></strong></em></p>
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		<title>Pobreza y salud mental</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Feb 2010 13:01:07 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Este trabajo tiene por objetivos revisar algunas características de la pobreza en nuestro país, ver cómo dicha pobreza se asocia con ciertos problemas de salud mental y finalmente proponer intervenciones para mejorar en parte la problemática de salud mental asociada a la pobreza.
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Este trabajo tiene por objetivos revisar algunas características de la pobreza en nuestro país, ver cómo dicha pobreza se asocia con ciertos problemas de salud mental y finalmente proponer intervenciones para mejorar en parte la problemática de salud mental asociada a la pobreza.</p>
<div><span style="color: #810081;"><strong><a rel="external" href="http://www.ced.cl/ap/wp-content/uploads/2010/02/794.pdf" target="_blank">» Descargar Informe</a></strong></span></div>
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		<title>Libertad, igualdad y fraternidad entre socialistas democráticos y socialcristianos</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Feb 2010 13:00:56 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En este informe, analizaremos, el debate que se desató al intentar definir la libertad y la igualdad y que empezó a abrir el foso que separaría liberales de conservadores, socialistas de capitalistas. En este foso cayeron socialcristianos y socialistas democráticos.
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			<content:encoded><![CDATA[<p>En este informe, analizaremos, el debate que se desató al intentar definir la libertad y la igualdad y que empezó a abrir el foso que separaría liberales de conservadores, socialistas de capitalistas. En este foso cayeron socialcristianos y socialistas democráticos.</p>
<div><span style="color: #810081;"><strong><a rel="external" href="http://www.ced.cl/ap/wp-content/uploads/2010/02/793.pdf" target="_blank">» Descargar Informe</a></strong></span></div>
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		<title>Una nueva estructura para el Ministerio de Economía</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Feb 2010 13:02:27 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La necesidad de dar una nueva estructura al Ministerio de Economía puede ser considerado como un ejemplo de la situación que afecta a varios ministerios y otras entidades del Estado.Diseñar un nuevo orden organizacional requiere una serie de definiciones previas acerca de los objetivos y campo de acción sobre la cual se montará, materia que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La necesidad de dar una nueva estructura al Ministerio de Economía puede ser considerado como un ejemplo de la situación que afecta a varios ministerios y otras entidades del Estado.Diseñar un nuevo orden organizacional requiere una serie de definiciones previas acerca de los objetivos y campo de acción sobre la cual se montará, materia que aborda el presente informe.</p>
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		<title>Reemplazo de la Ley Reservada del Cobre</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Feb 2010 12:01:14 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Política]]></category>

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		<description><![CDATA[Las compras de equipos militares se materializan, históricamente, a través de leyes especiales desde el nacimiento de la República. A José Miguel Carrera se le autoriza un endeudamiento para comprar buques y lo mismo se hace con O&#8217;Higgins para la Primera Escuadra Nacional.
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]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las compras de equipos militares se materializan, históricamente, a través de leyes especiales desde el nacimiento de la República. A José Miguel Carrera se le autoriza un endeudamiento para comprar buques y lo mismo se hace con O&#8217;Higgins para la Primera Escuadra Nacional.</p>
<div><span style="color: #810081;"><strong><a rel="external" href="http://www.ced.cl/ap/wp-content/uploads/2010/02/791.pdf" target="_blank">» Descargar Informe</a></strong></span></div>
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