El terreno está abonado, hoy debemos aportar al acercamiento y evitar retrocesos
En el marco de un nuevo encuentro del Diálogo Público Privado del CED, la máxima autoridad diplomática de Bolivia en Chile, el Cónsul General Walker San Miguel, hizo un recorrido por la Historia, pasada y presente de Bolivia y planteó esbozos del camino futuro.
Los rastros de una historia
San Miguel nos recordó que en la historia reciente de América Latina, Bolivia ha sido considerada como uno de los países más conflictivos, dados los golpes de Estado; las rebeliones internas agudas y los problemas sociales y económicos.
No obstante, una vez recuperado el proceso democrático, en el año 1982, Bolivia se convirtió en un Estado con un proyecto nacional articulador en un marco de democracia representativa, con un estado de Derecho y con un sistema económico social de mercado.
Sin embargo, los graves problemas económicos, traducidos en hiperinflación; baja industrialización y caída del consumo, llevaron al Gobierno de Hernán Siles Zuazo (1982-1985) a aplicar reformas económicas de shock, las que finalmente produjeron la limitación de su mandato.
Los sucesivos gobiernos dieron continuidad democrática pero no pudieron resolver los problemas de redistribución; sociales o la integración de los pueblos indígenas que, al año 2002, representaban al 66% de la población reunidas en 36 etnias diferentes.
Las políticas neoliberales aplicadas, mantenían un discurso de fomento del empleo; desarrollo de infraestructura y acceso a servicios básicos. Sin embargo, con ello no se colmaron las demandas sociales y se mantuvieron las grandes diferencias que favorecían a un grupo menor de la población asentada en los principales centros urbanos. Además, pese a la enorme riqueza natural del país (minera; agrícola; forestal; hídrica, turística, etc.), que entregaba, ciertamente, oportunidades para solucionar los problemas, los enclaves al mando de la nación impedían estos cambios.
Es así como se llega al año 2002 en medio de una grave confrontación de grupos, producto de este modelo, y se gatilla la crisis social de octubre del 2003 que acaba con la renuncia del presidente Sánchez de Lozada y su gabinete.
Este proceso explica, en parte, el gran hito del 2005 que viene a romper los tabúes: “La presencia indígena llega al poder político”. Es así como, estos grupos que hasta el siglo XIX habían sido considerados como siervos y a los que se había mantenido al margen de toda decisión política, se convierten en testigos y actores de la elección de Evo Morales como presidente de Bolivia en diciembre del 2005.
El liderazgo de Evo Morales
Para entender esta transformación es necesario conocer cómo se fue construyendo el liderazgo de Evo Morales. El actual presidente boliviano tiene una trayectoria destacad como dirigente social. En 1985 fue nombrado Secretario General de su sindicato de productores de hoja de coca y en 1988 secretario ejecutivo de la Federación del Trópico de Cochabamba. Unos años después, en el 96 ejerce el papel de Presidente del Comité de Coordinación de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba.
Desde este punto su carrera política se proyecta y en 1997 fue elegido diputado uninominal -con una mayoría aplastante de votos- por la circunscripción 27 del Chapare. En las elecciones generales de junio de 2002, el Movimiento al Socialismo (MAS), liderado por Morales, logra la elección de 36 congresistas y evo Morales el 20.9% de los votos, ubicándose en segundo lugar, luego de Sánchez de Lozada, quien finalmente es ratificado como Presidente por el Congreso.
Con este escenario previo, en las Elecciones Presidenciales del 18 de diciembre de 2005, y con un record de participación, Evo Morales, contra todos los pronósticos, obtuvo casi el 54% de los votos, lo que le permitió acceder a la presidencia de la República.
2005 - 2010: La revolución no violenta
A juicio del Cónsul General, estos cuatro años han sido de una revolución no violenta que han permitido desentrañar a Bolivia de las profundas contradicciones dadas en esferas como las relaciones campo- ciudad; neoliberalismo-control social; comunidad-Estado privado, inclusión social-exclusión, etc.
Es así como la irrupción del mundo indígena no sólo se limitó a la elección de Morales, sino que se produjo una verdadera explosión social en la que este mundo se convirtió en un sujeto de valoración. Con ello, comenzaron también las hondas preocupaciones sociales y la búsqueda de la añorada inclusión y redistribución.
Sin embargo, como lo aclaró San Miguel, para alcanzar estos cambios se requería de una profunda modificación institucional. Ella llega con la aprobación, por primera vez por medio de un referéndum popular, de la Nueva Constitución que fue promulgada el 7 de febrero del año 2009. Entre los valores incorporados en esta carta se destacan: la consagración de los derechos de todos los grupos antes excluidos del esquema jurídico del Estado (como los indígenas, ancianos y minusválidos) y los principios de redistribución, que aseguraron la propiedad del Estado sobre los hidrocarburos (fuente más importante de ingresos de Bolivia).
Sobre este último punto, se destacó que el proceso de estatización que dado en Bolivia no ha sido el clásico, ya que no se produjo por la fuerza o imposición, sino que por medio de un sistema de asociación con los privados, quienes aceptaron los nuevos contratos establecidos dentro de este nuevo marco jurídico.
Con ello se consiguió la recuperación de la propiedad sobre estas fuentes naturales y la redistribución de la renta, expresada en mayores réditos para el país (hoy se alcanza por este concepto la suma de aproximada de US$ 7.000 millones), traducidos en mejores servicios, mayor acceso y oportunidades para la comunidad.
Esto permitirá a Bolivia continuar con la expansión industrial; mejorar el nivel de precios y entregas a los países compradores; aumentar sus fondos de reserva (que pasaron en estos años de US4 1.700 millones a US$ 9.000 millones) y , en definitiva, mejorar su situación internacional y convertirse en un país con un nivel diferente y mejor que el que existía hace cuatro años y, como consecuencia de este proceso, también se elevó la autoestima del “ser Boliviano” .
Además de esta reforma, se ha elaborado un Plan Nacional de Desarrollo que incluyó cuatro grandes terminologías: Una Bolivia…
1.- Digna, cuya idea es rescatar del proceso histórico todos los escollos que generaban los problemas de desigualdades.
2.- Soberana, con la creación de un Estado autodeterminado y con identidad propia, propiciando una nueva actuación de Bolivia en el escenario internacional a través de una política exterior abierta e integradora
3.- Democrática, a través de la construcción de una sociedad y un Estado plurinacional, integrador de los diferentes pueblos y etnias y con una gestión gubernamental transparente y con poder social.
4.- Productiva, transformando la matriz productiva de exportación (como por ejemplo, explorando el futuro boom minero del litio)y complementándola con apoyos integrales a grupos productivos como las pymes y familias de productores. (aquí destacan el bono de escolaridad para alumnos de educación básica y la renta dignidad para mayores de 60 años)
Con todas las medidas que surgen en torno a este ideario, se ha logrado elevar la autoestima, redistribuir la renta del petróleo y de los excedentes mineros .
Todo lo anterior explica el triunfo electoral de Evo Morales en diciembre del 2009 con un 64% de los votos, situación que no tiene igual en la historia de Bolivia, sobre todo si se tiene en cuenta que, por lo general, luego de cuatro años de gobierno lo natural es que se produzca un desgaste importante. Sin embrago, hoy los 2/3 de los miembros del Congreso pertenecen a la fuerza política predominante; se cuenta con una nueva Constitución que ha generado innovaciones s dignas de estudio (como la elección de los magistrados por votación directa) y se goza de una real democracia participativa.
Bolivia del futuro
El Cónsul General explicó que las líneas matrices del camino que corresponde andar ahora ya están trazadas. Por un aparte se consiguió hacer una reforma estructural del Estado; se reconoció a las autonomías departamentales, situación que se consolidó con la elección directa de asambleas y gobiernos departamentales y con la de los concejos y alcaldes municipales.
Además, Bolivia hoy es un país plenamente democratizado, con capacidad legislativa; normalizadora y fiscalizadora, a través de sus asambleas departamentales en concatenación con la central.
Todo ello está llevando a la construcción del andamiaje que sustente un nuevo Estado Autonómico, lo que requerirá, sin duda de una nueva ingeniería jurídica y económica, así como de un nuevo pacto fiscal.
Walker San Miguel señaló que se tiene conciencia del camino por recorrer y del reto que esto supone, pero tiene la convicción de que la tarea ya se comenzó. Ahora el desafío es evitar retrocesos.
Finalmente, siguió a la exposición una ronda de preguntas y comentarios de los asistentes, en los que el tema de la relación con Chile y las materias aún pendientes fueron centrales. Frente a estas interrogantes, el Cónsul General fue enfático al plantear que en la relación entre ambos países y las vías de encuentro en áreas de discusión, “hay un terreno abonado, sobre el que se debe trabajar retomando temas, realizando una crítica y autocrítica seria y aportando al acercamiento…evitando el retroceso”

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